Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#64
—Ese es el problema. Que no... éramos los únicos.

Mirogata no dijo absolutamente nada más. Cerró su boca con una cremallera invisible y agacho su avergonzada cabeza como un avestruz. Pese a que yo no cese en hacerle una pregunta tras otra, él no decía nada. No hablaba. Llegados a ese punto, no tendría más remedio que amenazarle. Tenía que sacarle toda la información, al fin y al cabo, mi trabajo era averiguar qué había pasado, no detener a los culpables.

Se te ha acabado el tiempo para hablar, y no has conseguido convencerme, le vas a contar todo a Yoguro tú mismo, con tus propias palabras, todo. Si no lo haces tú, lo haré yo. Ah, y una cosa más, si no me lo cuentas todo, con nombres de tus cómplices, pediré que me dejen una sala de tortura para sacártelos.

Había otros métodos, claro, había ninjas con capacidades para leer la menta y mirar todo en sus recuerdos. Pero no se le iba a decir, era preferible amenazarlo con la tortura, así no tendría que molestar a nadie más. No al menos si conseguía que cantara todo.

Tras unos minutos, llegamos al restaurante. Yogaru esperaba en la puerta mientras se fumaba un cigarrillo. Mande a mi cuervo a devolverle su pergamino al hombre, y salude.

Buenas, ya he recuperado su pergamino, también tenemos a uno de los culpables, pero mejor lo hablamos dentro y con calma, por favor, Mirogata tiene que contarle una cosa.

No bajé el Kunai. No podía permitir que escapase. Me daba igual si nos veía Yogaru. Mirogata se lo había buscado el solito.
[Imagen: ksQJqx9.png]
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Mensajes en este tema
[Misión de Rango D] La medicina no se paga sola... - por Mikazuki - 9/09/2017, 20:27
RE: [Misión de Rango D] La medicina no se paga sola... - por Sasaki Reiji - 14/01/2018, 19:15


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