Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#1
El invierno se había marchado para dejar paso a la primavera, y el año había cambiado. Haciendo retrospectiva ¿Qué había logrado el año anterior? Había fracasado estrepitosamente en mi primera misión, por mucho que la hubieran dado por cumplida. ¿Y qué más? Nada. Había perdido lo más valioso que una persona puede poseer: El tiempo.

Y lo peor era que aún me frustraba aquel fracaso. ¿Cómo podía haber sido tan estúpido? Yo podía perder en una pelea cuerpo a cuerpo, desde luego yo no era fuerte, ni tampoco me interesaba la fuerza. Pero ¿fracasar en una misión donde lo que se ponía a prueba era mi inteligencia? Tendría que cargar el resto de mi vida con aquella vergüenza.

Y lo peor era la gente que te decía que no habías fracaso, y que lo habías hecho de maravilla. Me daban ganas de darles una patada en el trasero y mandarlos a la mierda. ¿Intentar animarme? Solo conseguían que estuviera más y más enfadado conmigo mismo. De verdad que me daban ganas de petearles.

Y mientras hacía todas aquellas reflexiones, aun tumbado en la cama, alguien llamó al timbre. Eran las ocho de la mañana ¿Quién llamaba al timbre a las ocho de la mañana? Mis padres se habían marchado, y mi hermana se había ido con mi madre a preparar la verdulería para abrir por que hoy Mikazuki estaba ocupado. Todos tenían llaves de casa. No me quedo más remedio que levantarme a ver quién era. Igual era algún vecino al que se le había acabado el café…

Yo me consideraba una persona cautelosa, por lo que, aunque fuese un vecino, mire por la rendija para ver de quien se trataba. Al otro lado de la puerta había una mujer con el pelo de color aguamarina, atado en una coleta alta. No era especialmente alta, aunque tampoco era bajita. Tenía los ojos del color de la miel, la piel clara y pálida, como cualquier amejin que al que no suele darle el sol. No era especialmente atractiva, pero tampoco era una mujer fea, al menos a mis ojos. Me sacaría unos quince años, y tenía una cicatriz que le cruzaba el ojo derecho, un zarpazo de algún animal del tamaño de un tigre, aunque el ojo seguía en su lugar. Lo más importante, no era solo su aspecto, ni la bandana que lucía en la frente. Era la placa que la identificaba como Jonin de la aldea.

Desde mi lado de la puerta, tampoco podía determinar si trataba de algún enemigo que se había colado en la aldea y me había elegido como objetivo. Tal vez estaba un poco paranoico, debía confiar en los shinobis que guardaban las entradas a la aldea, no estaban ahí por su falta de talento. Acabe abriendo la puerta.

¿Karasukage Reiji? — Preguntó con un tono de voz simpatico.

Si, soy yo ¿ha sucedido algo?

Nada, no te preocupes. —Volvió a decir con un tono amigable. —Necesito que acudas a la azotea de la academia antes de media hora, si no estás allí a tiempo, te degradare y tendrás que volver a graduarte como genin.

Después de decir eso, sonrió y empezó a… ¿derretirse? Estaba claro que aquello debía tratarse de un clon, pero en lugar de desaparecer dejando una nube de humo , había empezado a convertirse en una sustancia entre amarillo y naranja de apariencia viscosa y con un olor… dulce. Era como si el clon estuviera hecho de… ¿Miel?

Aunque aún estaba bastante sorprendido por aquello, no podía perder el tiempo. Una orden de un superior era una orden. Y solo me había dado media hora. Tenía que ducharme, vestirme y lo más importante: Llegar.

* * *

Karasukage Reiji no fue la única persona en Amegakure que recibió la visita de aquel extraño Clon viscoso y de olor dulzón. Dos personas más recibieron la misma visita. A la misma hora: Las ocho de la mañana. Con exactamente las mismas instrucciones.

¿Qué querría aquella mujer de los tres gennin?
[Imagen: ksQJqx9.png]
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Mensajes en este tema
(D) La culpa fue de la criada - por Sasaki Reiji - 13/03/2018, 00:53
RE: (D) La culpa fue de la criada - por Reika - 17/03/2018, 12:52
RE: (D) La culpa fue de la criada - por Reika - 20/03/2018, 16:43
RE: (D) La culpa fue de la criada - por Reika - 26/03/2018, 02:36
RE: (D) La culpa fue de la criada - por Reika - 8/04/2018, 00:51
RE: (D) La culpa fue de la criada - por Reika - 21/04/2018, 17:54
RE: (D) La culpa fue de la criada - por Reika - 27/04/2018, 00:11
RE: (D) La culpa fue de la criada - por Reika - 8/05/2018, 01:30
RE: (D) La culpa fue de la criada - por Reika - 29/05/2018, 18:21


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