20/03/2018, 00:53
(Última modificación: 20/03/2018, 01:03 por Sasaki Reiji.)
Cinco minutos para darme una ducha y otros cinco para vestirme. Había perdido diez de los preciados treinta minutos que aquel clon pegajoso de la mujer me había concedido. Salí de mi casa corriendo con una mazorca de maíz en la boca mientras me subía la cremallera de la sudadera.
No había tiempo que perder, tenía que correr al mismo tiempo que desayunaba aquel amarillo manjar llamado maíz. Jamás había corrido tan rápido. Bueno, sí, cuando perseguía aquel carruaje en aquella fatídica misión. Y aunque prefería no recordarlo, sabía de sobra que jamás lo olvidaría. A veces recordarlo todo con todo detalle podría resultar una desventaja.
Cuando llegué a la puerta de la academia estaba tirando el pulmón por la boca y tuve que pararme a tomar el aire y descansar mis piernas. No había controlado mi ritmo, simplemente había corrido y corrido dándolo todo, y dado que la parte física no era mi fuerte, ahora me hallaba en esa situación. Aún me quedaban cinco minutos para subir a la azotea.
Intenté abrir la puerta de entrada, sin embargo… se quedó en un intento. La puerta estaba cerrada, y no tenía tiempo de pararme a forzarla. Solo tenía una opción. Corrí de nuevo por las paredes, edificio arriba, mientras me concentraba en mantener el chakra en la planta de los pies para no resbalarme. No era nada sencillo.
Y cuando llegue arriba y me pare por fin en la azotea, respiraba de nuevo de forma agitada, y tuve que apoyar mis manos sobre mis rodillas. Me gustaban los retos, pero los mentales. No me gustaban las carreras contrarreloj. No me gustaban nada.
Levanté la vista cuando logre respirar normal de nuevo, y allí estaba ella, la mujer de los clones dulces, sentada bajo una zona cubierta, comiéndose una piruleta con forma de corazón, mientras una… ¿Abeja? Revoloteaba a su alrededor. ¿Desde cuándo había abejas en Amegakure? Aquí la tormenta era constante, y las abejas se esconden cuando hay tormenta.
—¡Vaya! Parece que has llegado justo a tiempo
—En realidad, me ha sobrado un minuto y siete segundos, para ser exactos. Para llegar “justo a tiempo” hay que llegar con cero minutos y cero segundos de sobra. Eso es Justo a tiempo.
Y allí estaba, mi manía de corregir a la gente. Incluso si era un Jonin con la capacidad de mandarme de nuevo a la academia.
No había tiempo que perder, tenía que correr al mismo tiempo que desayunaba aquel amarillo manjar llamado maíz. Jamás había corrido tan rápido. Bueno, sí, cuando perseguía aquel carruaje en aquella fatídica misión. Y aunque prefería no recordarlo, sabía de sobra que jamás lo olvidaría. A veces recordarlo todo con todo detalle podría resultar una desventaja.
Cuando llegué a la puerta de la academia estaba tirando el pulmón por la boca y tuve que pararme a tomar el aire y descansar mis piernas. No había controlado mi ritmo, simplemente había corrido y corrido dándolo todo, y dado que la parte física no era mi fuerte, ahora me hallaba en esa situación. Aún me quedaban cinco minutos para subir a la azotea.
Intenté abrir la puerta de entrada, sin embargo… se quedó en un intento. La puerta estaba cerrada, y no tenía tiempo de pararme a forzarla. Solo tenía una opción. Corrí de nuevo por las paredes, edificio arriba, mientras me concentraba en mantener el chakra en la planta de los pies para no resbalarme. No era nada sencillo.
Y cuando llegue arriba y me pare por fin en la azotea, respiraba de nuevo de forma agitada, y tuve que apoyar mis manos sobre mis rodillas. Me gustaban los retos, pero los mentales. No me gustaban las carreras contrarreloj. No me gustaban nada.
Levanté la vista cuando logre respirar normal de nuevo, y allí estaba ella, la mujer de los clones dulces, sentada bajo una zona cubierta, comiéndose una piruleta con forma de corazón, mientras una… ¿Abeja? Revoloteaba a su alrededor. ¿Desde cuándo había abejas en Amegakure? Aquí la tormenta era constante, y las abejas se esconden cuando hay tormenta.
—¡Vaya! Parece que has llegado justo a tiempo
—En realidad, me ha sobrado un minuto y siete segundos, para ser exactos. Para llegar “justo a tiempo” hay que llegar con cero minutos y cero segundos de sobra. Eso es Justo a tiempo.
Y allí estaba, mi manía de corregir a la gente. Incluso si era un Jonin con la capacidad de mandarme de nuevo a la academia.
