22/08/2015, 22:10
Cuando Juro revolvió su cabello, hizo que sin querer la flor de cerezo que ésta se había colocado momentos antes cayera de entre los hilos que adornaban su cabeza, pero la peliazul no se dio cuenta, ya que el acto la pilló por sorpresa, haciéndola sonrojar. Pero lejos de cohibirse o tener timidez, el gesto hizo que la chica se llenase de alegría y que comenzase a tirar del chico de cabellos oscuros como el carbón, de vuelta agarrándole del brazo.
''Vaya... ¿Cómo serán los templos?''
La pequeña Eri miraba hacia todos lados, intentando divisar a lo lejos del camino que marcaban los cerezos algo parecido ya sea a un puesto ambulante, o a algún edificio con estructura similar a la de un templo. Sonrió de nuevo al vislumbrar esto último dicho.
-¡Vamos Juro-chan, te echo una carrera!-Dijo la joven mientras se deshacía del agarre que mantenía con el shinobi y comenzaba a correr hacia el edificio. El templo donde se dirigía era un típico templo tradicional japonés, con tejados de color azul, de piedra grisácea, y columnas que lo sustentan de color rojo, a juego con los arcos rojos que decoran la villa. Eri se quedó maravillada cuando llegó allí, ya que llegó la primera al haber salido antes de la improvisada línea de salida. Cuando Juro llegó señaló el templo.
-¿Te gusta? A mí me encanta este tipo de arquitectura, lo tradicional me apasiona.- Comentó, como simplemente un dato curioso. - De mayor quiero vivir en una casa tradicional.- Terminó con una sonrisa. -Además de vivir con todos mi amigos dentro, ¡es genial tan solo con imaginármelo!- añadió pensando en la mayoría de amigos que había conocido en el último año, todos peculiares, todos únicos.
''Algún día tengo que traer a Nabi para que vea los cerezos'' Pensó, alegre. ''O quizás debería venir con todos...'' Luego pensó que a lo mejor Juro después de este paseo no le apetecería venir más veces, pero negó con la cabeza, su costumbre de pensar en el futuro y no vivir el presente a veces la saturaba, y no le dejaba eso último, disfrutar el momento.
-¿Nos acercamos?
''Vaya... ¿Cómo serán los templos?''
La pequeña Eri miraba hacia todos lados, intentando divisar a lo lejos del camino que marcaban los cerezos algo parecido ya sea a un puesto ambulante, o a algún edificio con estructura similar a la de un templo. Sonrió de nuevo al vislumbrar esto último dicho.
-¡Vamos Juro-chan, te echo una carrera!-Dijo la joven mientras se deshacía del agarre que mantenía con el shinobi y comenzaba a correr hacia el edificio. El templo donde se dirigía era un típico templo tradicional japonés, con tejados de color azul, de piedra grisácea, y columnas que lo sustentan de color rojo, a juego con los arcos rojos que decoran la villa. Eri se quedó maravillada cuando llegó allí, ya que llegó la primera al haber salido antes de la improvisada línea de salida. Cuando Juro llegó señaló el templo.
-¿Te gusta? A mí me encanta este tipo de arquitectura, lo tradicional me apasiona.- Comentó, como simplemente un dato curioso. - De mayor quiero vivir en una casa tradicional.- Terminó con una sonrisa. -Además de vivir con todos mi amigos dentro, ¡es genial tan solo con imaginármelo!- añadió pensando en la mayoría de amigos que había conocido en el último año, todos peculiares, todos únicos.
''Algún día tengo que traer a Nabi para que vea los cerezos'' Pensó, alegre. ''O quizás debería venir con todos...'' Luego pensó que a lo mejor Juro después de este paseo no le apetecería venir más veces, pero negó con la cabeza, su costumbre de pensar en el futuro y no vivir el presente a veces la saturaba, y no le dejaba eso último, disfrutar el momento.
-¿Nos acercamos?