5/05/2018, 18:07
El muelle al que se dirigió Riko tenía en su haber a un pequeño barco pesquero, y sólo una persona trabajaba en él.
El tipo lucía mundano, tenía las características raciales típicas de la gente de Uzushio y aunque no se podía decir que fuera el hombre más grácil del mundo, su presencia por sí sola era bastante grata. Vestía una bata gris que le cubría por sobre unas prendas raídas y sucias, a su vez que sostenía un enorme cuchillo de caza con el que destripaba al cardumen de lubinas que había traído de su último viaje.
—¿Que si sé en dónde atraca el barco de Hōjin Kasabe? ¡¿Y quién no?! —replicó, tras una sonrisa sureña—. por lo general para en el muelle número séis, recién al otro lado de la playa. Los muelles de éste extremo son para los barcos mercantes, muchacho, así que va a estar difícil que encuentres a ese hombre en estos linderos.
Llegado el momento, se detuvo de escamar a los peces y miró al ninja. Intercaló su mirada entre la bandana y su rostro, su rostro y la bandana.
—Así que tú eres el desafortunado de este año, vaya tela, quillo. No sabes en lo que te has metido. ¡Juajuajua!
El tipo lucía mundano, tenía las características raciales típicas de la gente de Uzushio y aunque no se podía decir que fuera el hombre más grácil del mundo, su presencia por sí sola era bastante grata. Vestía una bata gris que le cubría por sobre unas prendas raídas y sucias, a su vez que sostenía un enorme cuchillo de caza con el que destripaba al cardumen de lubinas que había traído de su último viaje.
—¿Que si sé en dónde atraca el barco de Hōjin Kasabe? ¡¿Y quién no?! —replicó, tras una sonrisa sureña—. por lo general para en el muelle número séis, recién al otro lado de la playa. Los muelles de éste extremo son para los barcos mercantes, muchacho, así que va a estar difícil que encuentres a ese hombre en estos linderos.
Llegado el momento, se detuvo de escamar a los peces y miró al ninja. Intercaló su mirada entre la bandana y su rostro, su rostro y la bandana.
—Así que tú eres el desafortunado de este año, vaya tela, quillo. No sabes en lo que te has metido. ¡Juajuajua!
