12/05/2018, 18:24
El tiempo pasaba muy lento, sin nada que hacer ni con lo que entretenerse la espera se le hizo eterna pero, finalmente, a lo lejos pudo divisar un barco, uno más de los que ya había visto en todo el rato que llevaba esperando allí sentado, pero éste era especial, según se iba acercando iba distinguiendo cada vez más y más su figura, dejando ver un barco digno de los mejores cuentos que se pudieran escribir, majestuoso.
Riko esperó y, cuando el barco atracó en el puerto, se incorporó, esperando poder distinguir a su cliente, para acercarse a presentarse como era debido, pero tuvo que esperar un poco más, pues primero vio como salían los que posiblemente eran la tripulación, cargados con distintos tipos de mercancía.
—¡Shincha, Bancha! Por lo que más quieran, dejad de juguetear de una vez por todas, y salid. Hemos llegado a Uzushio, finalmente.
Allí estaba, Hōjin Kasabe, su cliente, un hombre en apariencia normal pero que, por lo que había oído pertenecía a la clase más alta entre los mercaderes, lo cual era algo a destacar y, detrás de él y a su orden, aparecieron dos niñas idénticas la una a la otra, aquellas serían su encargo durante el transcurso de la misión.
El resto de la conversación le fue algo imposible de escuchar por lo que esperó a que terminaran de bajar del barco para acercarse hasta su posición.
— ¡Muy buenas, Hōjin-sama! Mi nombre es Senju Riko y estoy aquí para realizar la misión que encargó a la aldea. — Se presentó con una reverencia, tras la cual le presentó el pergamino que se le había entregado que certificaba que él sería el responsable en aquella misión. — Shincha-sama, Bancha-sama, un gusto. — Y de nuevo una ligera reverencia, esta vez dirigida a las dos menores.
Riko esperó y, cuando el barco atracó en el puerto, se incorporó, esperando poder distinguir a su cliente, para acercarse a presentarse como era debido, pero tuvo que esperar un poco más, pues primero vio como salían los que posiblemente eran la tripulación, cargados con distintos tipos de mercancía.
—¡Shincha, Bancha! Por lo que más quieran, dejad de juguetear de una vez por todas, y salid. Hemos llegado a Uzushio, finalmente.
Allí estaba, Hōjin Kasabe, su cliente, un hombre en apariencia normal pero que, por lo que había oído pertenecía a la clase más alta entre los mercaderes, lo cual era algo a destacar y, detrás de él y a su orden, aparecieron dos niñas idénticas la una a la otra, aquellas serían su encargo durante el transcurso de la misión.
El resto de la conversación le fue algo imposible de escuchar por lo que esperó a que terminaran de bajar del barco para acercarse hasta su posición.
— ¡Muy buenas, Hōjin-sama! Mi nombre es Senju Riko y estoy aquí para realizar la misión que encargó a la aldea. — Se presentó con una reverencia, tras la cual le presentó el pergamino que se le había entregado que certificaba que él sería el responsable en aquella misión. — Shincha-sama, Bancha-sama, un gusto. — Y de nuevo una ligera reverencia, esta vez dirigida a las dos menores.
![[Imagen: tumblr_n4fzpkaZST1rmi71zo1_500.gif]](https://78.media.tumblr.com/ef716a7a224d02d15153150120153d79/tumblr_n4fzpkaZST1rmi71zo1_500.gif)
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