16/05/2018, 01:55
«¡Mierda!» —se reprochó, al no encontrar una solución más ventajosa y menos arriesgada.
Miró a Riko con preocupación —quizás, la primera vez que le veía tan meditabundo y precavido— y asintió apenas, como si esperase que su interlocutor no aceptara su resignación. Pero no tenían de otra, para ganar a veces había que arriesgar, como lo hacían los jugadores de póquer. Aquello sin embargo no era tan sencillo como esperar sacar una buena carta, y ligar un buen flop.
—Bueno, haremos lo sigu...! —¡boom! una explosión de dejó escuchar, a la lejanía, aunque la procedencia de la misma permanecería como un misterio. Podía deberse a la intensa lucha entre algún par de equipos o, quizás, una trampa. Que ahora que se fijaba en el terreno y la manera en cómo estaba organizada la planicie abierta, daba para que hubieran minas en algunos sectores de la pequeña ciudad—. la puta que me parió.
Suspiró, y señaló una casa al azar.
—Que sea esa, pues, y si nos toca pelear pues nos toca y ya está. Vamos.
Kaido comenzó a dar marcha patriótica, como si él sólo fuera un escuadrón entero de shinobi. Esperando que Riko le siguiera el paso, aunque siempre con la cautela de no querer comerse una mina.
Miró a Riko con preocupación —quizás, la primera vez que le veía tan meditabundo y precavido— y asintió apenas, como si esperase que su interlocutor no aceptara su resignación. Pero no tenían de otra, para ganar a veces había que arriesgar, como lo hacían los jugadores de póquer. Aquello sin embargo no era tan sencillo como esperar sacar una buena carta, y ligar un buen flop.
—Bueno, haremos lo sigu...! —¡boom! una explosión de dejó escuchar, a la lejanía, aunque la procedencia de la misma permanecería como un misterio. Podía deberse a la intensa lucha entre algún par de equipos o, quizás, una trampa. Que ahora que se fijaba en el terreno y la manera en cómo estaba organizada la planicie abierta, daba para que hubieran minas en algunos sectores de la pequeña ciudad—. la puta que me parió.
Suspiró, y señaló una casa al azar.
—Que sea esa, pues, y si nos toca pelear pues nos toca y ya está. Vamos.
Kaido comenzó a dar marcha patriótica, como si él sólo fuera un escuadrón entero de shinobi. Esperando que Riko le siguiera el paso, aunque siempre con la cautela de no querer comerse una mina.
