16/05/2018, 02:04
Kasabe rió, anecdótico. Si es que eso era lo que le decían todos, ¡Oh, Hōjin-sama; todo estará bien, todo estará bien! y luego ...
—Eso espero, Senju-kun —se levantó de su asiento y besó la frente de sus dos niñas, luego se torció hasta Riko y le tendió la mano—. volveré a por la noche. Que paséis una buena tarde, y ¡vosotras!
—¡Nos portaremos bien! —canturrearon las dos, al unísono.
Hōjin Kasabe abandonó la habitación un minuto después, dejando la puerta abierta tas suyo. Las niñas quedaron en el sofá, en silencio, mientras veían a Riko con los ojos de la oportunidad. ¿Oportunidad de qué? pues de muchas, sólo que el joven senju se enteraría a por las malas. Quizás ahora, o quizás más tarde, o ...
—Y ... ¿Tienes novia, Riko-kun? —preguntó, sonrojada. Bancha se tapó la boca y le empujó ligeramente el codo, por desubicada.
—Eso espero, Senju-kun —se levantó de su asiento y besó la frente de sus dos niñas, luego se torció hasta Riko y le tendió la mano—. volveré a por la noche. Que paséis una buena tarde, y ¡vosotras!
—¡Nos portaremos bien! —canturrearon las dos, al unísono.
Hōjin Kasabe abandonó la habitación un minuto después, dejando la puerta abierta tas suyo. Las niñas quedaron en el sofá, en silencio, mientras veían a Riko con los ojos de la oportunidad. ¿Oportunidad de qué? pues de muchas, sólo que el joven senju se enteraría a por las malas. Quizás ahora, o quizás más tarde, o ...
—Y ... ¿Tienes novia, Riko-kun? —preguntó, sonrojada. Bancha se tapó la boca y le empujó ligeramente el codo, por desubicada.
