19/05/2018, 18:41
De pronto, el carisma de Bancha se transformó en un ceño fruncido y una cara de disconformidad que contagió incluso a Shincha la enamorada. Y es que no le fue muy difícil entender a Riko que aquel par de mocosas, a primera vista, habían intentado contagiarlo de sus ánimos y aparente educación, sólo como el medio para un fin, que no era sino poder hacer algo más divertido que quedarse encerradas dentro de los Cerezos de primavera.
—Pues no lo sé, y si lo hay, tendrás que encontrarlo tú sólo —le saco su lengua, diminuta, y volteó hasta su hermana—. nos vamos al cuarto, Shincha-chan. ¡Éste es igual que todo los demás!
—Pero Bancha-chan, está lindo.
—No importa. No te merece. Nos vamos al cuarto hasta que llegue papá, ¡adiós!
Le cogió de la mano y se levantaron cual terremoto del sofá. Shincha le arrojó un beso inocente a Riko mientras Bancha se alejaba hasta el pasillo siguiente, que daba hasta las habitaciones en donde estaban hospedándose.
—Pues no lo sé, y si lo hay, tendrás que encontrarlo tú sólo —le saco su lengua, diminuta, y volteó hasta su hermana—. nos vamos al cuarto, Shincha-chan. ¡Éste es igual que todo los demás!
—Pero Bancha-chan, está lindo.
—No importa. No te merece. Nos vamos al cuarto hasta que llegue papá, ¡adiós!
Le cogió de la mano y se levantaron cual terremoto del sofá. Shincha le arrojó un beso inocente a Riko mientras Bancha se alejaba hasta el pasillo siguiente, que daba hasta las habitaciones en donde estaban hospedándose.
