4/07/2018, 02:45
(Última modificación: 4/07/2018, 02:46 por Uchiha Datsue.)
Kaido no era un Tiburón, sino una piraña. Un mosquito marino. Picaba, y se iba. Picaba, y se iba otra vez. Dejando que su presa se desangrase. Dejando que se debilitase poco a poco.
Katame había vivido situaciones similares, pero, al contrario de lo que dice la gente, eso no te hace más fuerte. Uno sigue estando igual de cagado y con el mismo miedo a morir que la primera vez.
Se quedaba sin aire. Le ardían los pulmones y necesitaba salir cuanto antes. Desesperado, formó el sello de clonación y creó cuatro Kage Bunshins a su alrededor. Uno mirando a su izquierda; otro a su derecha; otro en dirección opuesta; otro al frente. Los cuatro rodeándole, cubriendo cada flanco. Dos de ellos —los que estaban a izquierda y derecha—, con medio cuerpo por debajo de él. Los otros dos, con medio cuerpo por encima. La jaula perfecta. Y los cinco nadando desesperados hacia la superficie.
A Katame empezó a arderle también los músculos. La pierna herida que dejaba un rastro de sangre. Pero no podía parar.
Tenía que salir. Tenía que salir. Tenía que salir…
Katame había vivido situaciones similares, pero, al contrario de lo que dice la gente, eso no te hace más fuerte. Uno sigue estando igual de cagado y con el mismo miedo a morir que la primera vez.
Se quedaba sin aire. Le ardían los pulmones y necesitaba salir cuanto antes. Desesperado, formó el sello de clonación y creó cuatro Kage Bunshins a su alrededor. Uno mirando a su izquierda; otro a su derecha; otro en dirección opuesta; otro al frente. Los cuatro rodeándole, cubriendo cada flanco. Dos de ellos —los que estaban a izquierda y derecha—, con medio cuerpo por debajo de él. Los otros dos, con medio cuerpo por encima. La jaula perfecta. Y los cinco nadando desesperados hacia la superficie.
A Katame empezó a arderle también los músculos. La pierna herida que dejaba un rastro de sangre. Pero no podía parar.
Tenía que salir. Tenía que salir. Tenía que salir…
