Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#5
El animal se acercó a ella. Parecía algo receloso, pero le ofreció el lomo y Ayame enterró su mano en el pelaje, negro como el carbón del animal, comenzó a acariciarle con una bobalicona sonrisa de ilusión.

—¡Oh, pero qué perro más bonito! —comentó en voz alta, aunque se lo estaba diciendo directamente al animal mientras comenzaba a rascarle el lateral del cuello.

Y podría haber seguido así durante un buen tiempo, pero la voz del dueño del perro la sobresaltó.

—Tú eres Aotsuki Ayame.

Ayame alzó la mirada hacia él, genuinamente confundida.

—¿Nos... conocemos? —le preguntó, ladeando la cabeza, tratando de hacer memoria. Sabía que era un desastre para esas cosas, tanto para los nombres como para las caras, pero por mucho que pensara, no conseguía ubicar el rostro de aquel chico ni al perro que le acompañaba. entre sus recuerdos.

—Quiero decir, creo que tenemos un conocido en común —continuó—. No te sonará por casualidad, Uchiha Datsue, ¿no?

Y la pronunciación de aquel nombre congeló las facciones del rostro de Ayame, y la mano con la que estaba acariciando al animal.

—Sí. Le conozco —contestó, con voz lenta y cauta. Se reincorporó con lentitud, sus ojos entrecerrados clavados en él. Porque su tono de voz no auguraba nada bueno. Aquella pregunta había parecído una afirmación casi disfrazada de amenaza que una cuestión por mera curiosidad.
[Imagen: kQqd7V9.png]
Sprite por Karvistico.


—Habitación de Ayame: Link

No respondo dudas por MP.
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RE: Entre cerezos, pero sin flor - por Aotsuki Ayame - 15/07/2018, 16:22


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