25/07/2018, 21:18
Que Amegakure no conocía el verano era un hecho que todos los ciudadanos ya conocían. Pese a encontrarse en plena época estival, las temperaturas seguían siendo igual de frescas y los oscuros nubarrones seguían alimentando los múltiples canales que recorrían la aldea. Era algo a lo que todos los que vivían allí ya estaban acostumbrados; de hecho, si alguno de aquellos días el sol de verano hubiese decidido saludar, a más de uno le habría dado un escalofrío. Por eso, todos agradecían a Amenokami que les siguiera bendiciendo con sus eternas lágrimas.
—¿Qué crees que será esta vez? —la voz de Daruu se elevó en el aire y, junto a él, Ayame le miró con cierta curiosidad.
Los dos muchachos caminaban junto a uno de aquellos canales, por cuyas aguas, en aquellos instantes, pasaba una barca conducida por un remero que bateaba las aguas con su arma.
—No se me ocurre, la verdad... —contestó ella, tratando de echarle imaginación al asunto.
—¿Escoltar otra carreta? ¿Transportar otra caja con armas? ¿Un grupo de bandidos? Oh, ojalá sea un grupo de bandidos... —divagaba su compañero, y ella no pudo evitar soltar una risilla al comprender sus sentimientos.
Desde lo ocurrido en las playas de Amenokami y la operación a la que se había visto sometido, el equipo de Kōri se había reducido a cumplir misiones simples y mundanas mientras Daruu se acostumbraba a sus nuevos ojos y a su nueva forma de luchar. No llegaban a ser misiones de rango D como las que habían tenido que soportar antaño, pero no dejaban de ser tareas mundanas y aburridas, y Kōri no dio su brazo a torcer en ningún momento pese a las múltiples quejas del chico.
—Oye, ¿crees que será un grupo de bandidos?
—¿Por qué esa obsesión con los bandidos? —se rio ella, sin poder evitarlo—. No me importa qué tipo de misión sea, sólo espero que no sea aburrida. Quizás... ¡quizás tengamos que rescatar a un pariente de un Señor Feudal de una guarida de malhechores que le hubieran secuestrado y pedido un rescate por él! —aventuró, tan ingenua como siempre—. Oye, ¿y cómo te encuentras... con tus ojos? —preguntó, con cierta vacilación. Era un tema delicado, aún reciente, y ni siquiera ella se había terminado de acostumbrar a aquel nuevo color violáceo que iluminaba ahora su mirada.
—¿Qué crees que será esta vez? —la voz de Daruu se elevó en el aire y, junto a él, Ayame le miró con cierta curiosidad.
Los dos muchachos caminaban junto a uno de aquellos canales, por cuyas aguas, en aquellos instantes, pasaba una barca conducida por un remero que bateaba las aguas con su arma.
—No se me ocurre, la verdad... —contestó ella, tratando de echarle imaginación al asunto.
—¿Escoltar otra carreta? ¿Transportar otra caja con armas? ¿Un grupo de bandidos? Oh, ojalá sea un grupo de bandidos... —divagaba su compañero, y ella no pudo evitar soltar una risilla al comprender sus sentimientos.
Desde lo ocurrido en las playas de Amenokami y la operación a la que se había visto sometido, el equipo de Kōri se había reducido a cumplir misiones simples y mundanas mientras Daruu se acostumbraba a sus nuevos ojos y a su nueva forma de luchar. No llegaban a ser misiones de rango D como las que habían tenido que soportar antaño, pero no dejaban de ser tareas mundanas y aburridas, y Kōri no dio su brazo a torcer en ningún momento pese a las múltiples quejas del chico.
—Oye, ¿crees que será un grupo de bandidos?
—¿Por qué esa obsesión con los bandidos? —se rio ella, sin poder evitarlo—. No me importa qué tipo de misión sea, sólo espero que no sea aburrida. Quizás... ¡quizás tengamos que rescatar a un pariente de un Señor Feudal de una guarida de malhechores que le hubieran secuestrado y pedido un rescate por él! —aventuró, tan ingenua como siempre—. Oye, ¿y cómo te encuentras... con tus ojos? —preguntó, con cierta vacilación. Era un tema delicado, aún reciente, y ni siquiera ella se había terminado de acostumbrar a aquel nuevo color violáceo que iluminaba ahora su mirada.

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)