31/07/2018, 14:07
(Última modificación: 31/07/2018, 14:08 por Inuzuka Etsu.)
Como un fantasma en mitad de un castillo encantado, el Inuzuka se dejó guiar por el camino de la luz. Las luces escaseaban, por lo que seguirla no era tarea complicada. Allá donde hay luces, hay gente, o broncas... siempre hay tiempo para todo. Fuese como fuese, si había gente, habría también muros para defenderlos de la ventisca. Sendos Inuzukas continuaron la marcha, lenta y dura, que a cada segundo se complicaba más y más.
Una silueta dejó ver una incandescente luz, y su penumbra atravesó el umbral hacia el interior del edificio. Etsu señaló el camino, el más que evidente camino. Miró a Akane, y sonrió.
—Vamos, seguro que allí encontramos algo de comer y beber. Cuando termine la tormenta podremos salir a entrenar un poco, y luego entregar el recado del abuelo.
Akane miró a su hermano de otra madre —¡Ababaur!
Si, estaba de acuerdo, en todo menos en lo de entrenar. El rastas llevó la mirada con los ojos entrecerrados, el entrenamiento era lo más importante. Por mucho que le costase ponerse, debía hacerlo, todo fuese por convertirse en el mejor shinobi.
—Bueno, ya veremos —sentenció, sin ánimos de iniciar otra disputa.
Akane dejó caer un suspiro, tan claro que apenas hacía falta hablar como un can para entenderlo. Sin mediar mas palabras, el dúo avanzó hasta la puerta que hacía unos minutos se había abierto.
¿Sería una taberna o algo similar?
Una silueta dejó ver una incandescente luz, y su penumbra atravesó el umbral hacia el interior del edificio. Etsu señaló el camino, el más que evidente camino. Miró a Akane, y sonrió.
—Vamos, seguro que allí encontramos algo de comer y beber. Cuando termine la tormenta podremos salir a entrenar un poco, y luego entregar el recado del abuelo.
Akane miró a su hermano de otra madre —¡Ababaur!
Si, estaba de acuerdo, en todo menos en lo de entrenar. El rastas llevó la mirada con los ojos entrecerrados, el entrenamiento era lo más importante. Por mucho que le costase ponerse, debía hacerlo, todo fuese por convertirse en el mejor shinobi.
—Bueno, ya veremos —sentenció, sin ánimos de iniciar otra disputa.
Akane dejó caer un suspiro, tan claro que apenas hacía falta hablar como un can para entenderlo. Sin mediar mas palabras, el dúo avanzó hasta la puerta que hacía unos minutos se había abierto.
¿Sería una taberna o algo similar?
~ No muerdas lo que no piensas comerte ~