12/09/2015, 15:59
Bien... Verás, primero deberíamos tener en cuenta los problemas de un bunshin, ¿no crees? - Dijo señalando al sol. -Ya que no tienen sombra, aprovecharemos el sol para intentar situar al bunshin de tal forma que donde resulte que debe tenerla sea difícil de divisar, ¿vale? Por lo demás no hay problema, estamos sobre tierra. - Con una sonrisa, comenzó hacer los sellos e hizo una copia de sí misma que apareció tras una nube de humo a su izquierda, entonces esperaría a que la copia de Juro se situase a su lado y ambos shinobi pudieran dirigirse a la derecha de la plaza, por detrás de los árboles de cerezo.
''Que funcione... Por favor...''
Se agacharon para poder cubrirse con los pequeños arbustos que decoraban los bordes de la plaza, tenía que tener mil ojos por si acaso se encontraba con el atacante, ya sea en las afueras como dentro de la plaza. Entonces mandó a su bunshin andar hacia la plaza, pero que caminasen cerca de los arbustos de la izquierda para aprovechar las sombras que generaban las flores de los cerezos.
Sin embargo, los clones eran más que obvios.
Dos shuriken atravesaron ambos clones, impactando contra un árbol, quedando clavados, mientras una sombra aparecía justo en el centro de la plaza. Y así los rayos del sol dejaron ver al dueño(o mejor dicho, dueña), de la risa.
¡Vaya, vaya!- Saltó otra carcajada. Era una niña de más o menos trece años de edad, con el pelo lacio de un color carmesí, como sus ojos, que parecían estar inyectados en sangre. Vestía con un típico conjunto chino de color oscuro y unas mallas cortas negras, además de las típicas sandalias shinobi negras y un cinturón en el que descansaba un porta-objetos(al parecer, lleno de armas arrojadizas). -Me habéis intentado engañar, ¡pero no os ha funcionado! - Chilló al aire, intentando hacerse oír. - Salid como shinobis del remolino que sois... ¿O es que os doy miedo? Vaya ninjas estáis hechos...
''Que funcione... Por favor...''
Se agacharon para poder cubrirse con los pequeños arbustos que decoraban los bordes de la plaza, tenía que tener mil ojos por si acaso se encontraba con el atacante, ya sea en las afueras como dentro de la plaza. Entonces mandó a su bunshin andar hacia la plaza, pero que caminasen cerca de los arbustos de la izquierda para aprovechar las sombras que generaban las flores de los cerezos.
Sin embargo, los clones eran más que obvios.
Dos shuriken atravesaron ambos clones, impactando contra un árbol, quedando clavados, mientras una sombra aparecía justo en el centro de la plaza. Y así los rayos del sol dejaron ver al dueño(o mejor dicho, dueña), de la risa.
¡Vaya, vaya!- Saltó otra carcajada. Era una niña de más o menos trece años de edad, con el pelo lacio de un color carmesí, como sus ojos, que parecían estar inyectados en sangre. Vestía con un típico conjunto chino de color oscuro y unas mallas cortas negras, además de las típicas sandalias shinobi negras y un cinturón en el que descansaba un porta-objetos(al parecer, lleno de armas arrojadizas). -Me habéis intentado engañar, ¡pero no os ha funcionado! - Chilló al aire, intentando hacerse oír. - Salid como shinobis del remolino que sois... ¿O es que os doy miedo? Vaya ninjas estáis hechos...
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)