19/08/2018, 20:08
(Última modificación: 30/08/2018, 23:18 por Inuzuka Etsu. Editado 1 vez en total.
Razón: Color de textos... lel
)
El Inuzuka creía haber estado en el sitio que la pelirroja decía, y si era el que recordaba, estaban mucho mejor en esa playa. La arena era un gran impedimento, obvio, pero al menos tenían agua para refrescarse y un sitio donde comprar cualquier cosa que les apeteciera; hasta coco-locos había, que no era poco. Pero nada mas contestar la chica, se pudo denotar que sin duda se trataba de otro sitio. Grande, con una fuente, aunque rodeado de esos enormes árboles rosados. Se le pudo denotar un poco incómoda, incluso recelosa de acariciar a Akane. Era extraño...
Con la respuesta expuesta por Etsu, la chica terminó por encoger de hombros. Dejó caer un posible acuerdo, o solución; comprar aquello que quisieran antes de ir, para una vez allí estar la mar de a gustos. Aunque fue una opción efímera, casi pareció arrepentirse al decirlo. Sin duda era una chica de decisiones rápidas.
El rastas se llevó la mano al mentón, meditando por un momento. Apenas un segundo mas tarde, llevó su mirada hacia Akane. El can, aunque no de manera audible, hablaba con el Inuzuka. Etsu terminó por encogerse de hombros, como el que no tenía interés alguno en una opción u otra. Lo importante para éste era entrenar, ya fuese allí o en Taigakure.
—Está bien, está bien.
—Warubau —con su característica parla, el can anunció su conformidad.
—Ok, creíamos que hablabas de otro lugar. Un chapuzón, y marchamos, ¿ok? —informó a la pelirroja. —Aunque habrá que parar antes a comprar... Akane es un poco glotón.
El can lo miró, de manera intensa y descarada —¡Ababauf! —e indignado, alzó el rostro y lo giró. Un bufido, confirmando su indignación. Y antes de dejarle decir nada a Etsu, tomó el coco y se fue hacia una papelera cercana, en la cuál tiró el mismo. Sin duda, lo que menos le faltaba al can era educación o civismo.
Etsu aprovechó para darse el mencionado chapuzón, y quitarse toda esa arena que tenía encima. Fue algo rápido, efímero, aunque tendrían que esperar a Akane... él iba a su ritmo. EL Inuzuka se dispuso a recuperar las pertenencias antes de iniciar el camino.
—En cuanto termine Akane, podemos tirar.
El can se debatí entre si entrar al agua o no. No era un perro de agua, eso se podía ver... era un huskie.
Con la respuesta expuesta por Etsu, la chica terminó por encoger de hombros. Dejó caer un posible acuerdo, o solución; comprar aquello que quisieran antes de ir, para una vez allí estar la mar de a gustos. Aunque fue una opción efímera, casi pareció arrepentirse al decirlo. Sin duda era una chica de decisiones rápidas.
El rastas se llevó la mano al mentón, meditando por un momento. Apenas un segundo mas tarde, llevó su mirada hacia Akane. El can, aunque no de manera audible, hablaba con el Inuzuka. Etsu terminó por encogerse de hombros, como el que no tenía interés alguno en una opción u otra. Lo importante para éste era entrenar, ya fuese allí o en Taigakure.
—Está bien, está bien.
—Warubau —con su característica parla, el can anunció su conformidad.
—Ok, creíamos que hablabas de otro lugar. Un chapuzón, y marchamos, ¿ok? —informó a la pelirroja. —Aunque habrá que parar antes a comprar... Akane es un poco glotón.
El can lo miró, de manera intensa y descarada —¡Ababauf! —e indignado, alzó el rostro y lo giró. Un bufido, confirmando su indignación. Y antes de dejarle decir nada a Etsu, tomó el coco y se fue hacia una papelera cercana, en la cuál tiró el mismo. Sin duda, lo que menos le faltaba al can era educación o civismo.
Etsu aprovechó para darse el mencionado chapuzón, y quitarse toda esa arena que tenía encima. Fue algo rápido, efímero, aunque tendrían que esperar a Akane... él iba a su ritmo. EL Inuzuka se dispuso a recuperar las pertenencias antes de iniciar el camino.
—En cuanto termine Akane, podemos tirar.
El can se debatí entre si entrar al agua o no. No era un perro de agua, eso se podía ver... era un huskie.
~ No muerdas lo que no piensas comerte ~