Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#32
Te agradezco la sinceridad. Pero creo que no lo comprendes del todo. ¿De verdad crees que quiero todo esto? ¿De verdad crees que no quiero olvidarla?

Kaido alzó los hombros, indeciso. Datsue no se había enfrascado en aquella seguidilla de venganzas porque le saliera de los cojones, o le pareciera una jugarreta divertida. No. Lo había hecho porque no tenía más opción que la de descargar su frustración con quienes le era accesible identificar a Amegakure como un conjunto.

Él, Ayame, Daruu. Y uno no se vengaba si estaba dispuesto a olvidar algo. Así que no, creía que no quería olvidarse de Aiko, aunque no tuvo tiempo de decirlo en voz alta.

¿Conociste a tus padres, Kaido? ¿Tienes familia? ¿Has querido alguna vez a alguien? Y no me refiero como amigo… sino como algo más.

—No —respondió tan tajante que incluso parecía mentira. De que a pesar de que el uzujin tenía un acceso fidedigno al reflejo más puro de su alma, no encontró en aquella respuesta ni un ápice de disconformidad. Era la negativa más tajante y despreocupada que podría haber recibido él, Datsue, alguna vez—. y soy un jodido afortunado por ello. Por eso de no tener vínculos que me aten a nada ni a nadie. Eso lo hace todo indudablemente más sencillo, sobre todo en un mundo tan podrido como el nuestro —quizás Datsue habría pensado que con aquel tópico le iba a ablandar el corazón. Conseguir una debilidad en el pétreo músculo bombeante del tiburón que ahora parecía ser más de roca que de tejido. Sin embargo, era todo lo contrario. Ya no era una cuestión de mentir o ser sincero. Ni siquiera se trataba de que la voluntad de Kaido fuera extraordinaria. Sencillamente, esa era su verdad. La de ser un soldado en toda regla—. así que no, no busques en mí un reflejo; pues no sé lo que es amar a nadie. No voy a poder ponerme en tus zapatos. Lo siento.

Se disculpó. Y aquello, también había sido sincero.
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RE: ¡La tormenta llega a Uzu! ¡El Tiburón y el Intrépido se enfrentan! - por Umikiba Kaido - 7/09/2018, 02:23


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