Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#26
Aparte de lo que ya sabían, un hueco detectado con su ecolocalización descolocó a Ayame momentáneamente, más allá de la barra. Se expandía detrás de ella después de una puerta, entre fogones y diferentes artefactos de...

«¡Idiota de mí!» Se recriminó, dándose una palmada en la frente.

—No hay nada en la cocina... —corroboró en voz baja pero audible, visiblemente avergonzada. Puede que no hubiese nada, ¿pero cómo no se les había ocurrido mirar en la cocina?

Pero no descubrió nada más. Abatida, dejó escapar un suspiro, pero entonces sintió el toque de una mano de hielo en su hombro. Su hermano reclamaba tanto su atención como la de Daruu.

—Tengo una teoría —anunció, y Ayame le escuchó con suma atención—. Es mucho suponer, pero creo que es lo único que tiene un poco de sentido. Como Daruu-kun dice, un asesino tan eficiente como este podría haberse colado sin más y haberse llevado al gato. Cuando hay un robo con asesinato, suele ser con violencia. Bien. El asesinato pudo haber sido todo lo limpio y rápido que queráis, pero... ¿y si el gato lo que intentó fue defender a su dueño? El asesino se revolvió, lo lanzó al suelo y... Le lanzó una banqueta, molesto. Banqueta que rompió la puerta.

—Tiene... sentido... —murmuró Ayame, iluminada pero al mismo tiempo desilusionada. ¿Por qué no se le había ocurrido? Se sentía estúpida...

—Eso explicaría que la puerta esté abierta y a la vez el asesino hubiera usado la banqueta rompiendo el cristal. Por accidente, ¿no? —añadió Daruu, y Kōri asintió—. Claro, claro. Entonces ni fue para huir, fue sin querer. Porque quería darle al gato. Entonces supongo que el animal al final saldría corriendo.

—Y ahora que sabemos esto... ¿qué vamos a hacer para rastrear al asesino? —preguntó Ayame—. Esta será de las pocas veces que lo diga, pero la lluvia ahora mismo sólo es un estorbo —afirmó, y torció el gesto como si hubiera insultado a su propio padre en contra de su voluntad—. Ya habéis visto el rastro de sangre, se pierde en el agua —añadió, señalando hacia la salida del local.
[Imagen: kQqd7V9.png]
Sprite por Karvistico.


—Habitación de Ayame: Link

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RE: (C) Los crímenes del Distrito Comercial - por Aotsuki Ayame - 8/09/2018, 23:42


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