11/09/2018, 20:29
(Última modificación: 11/09/2018, 20:30 por Inuzuka Etsu.)
Eri escuchó con atención la sarta de normas que el Inuzuka proponía sin ton ni son. Lejos de quedar en duda o negarse, aceptó todas ellas. Para cuando éste avisó de que era un entrenamiento, y no debían excederse, ésta de nuevo aceptó sin reproche alguno. Parecía ser que la chica estaba del todo de a cuerdo, y que veía bien todos los límites impuestos al entrenamiento.
Con voz temblorosa, anunció que estaba lista para el combate, y nuevamente alzó la guardia. Etsu sonrió, mostrando cordialidad ante todo. Sacudió levemente la posición de defensa, anunciando que él también estaba preparado. Pero no corrió ni se lanzó en un disparatado ataque, se lo tomó con calma. Al menos por un instante...
—Está bien, vamos allá.
La distancia que los separaba en un principio era demasiado extensa como para lanzar un puñetazo sin mas. No llegaría ni por asomo. Así pues, decidido el combate cuerpo a cuerpo, la única opción era buscar la confrontación directa. Sin demora, aunque tampoco con todo su énfasis, el chico corrió directo hacia Eri.
Apenas tuviese distancia para golpear, lanzaría su diestra en un golpe directo hacia el costado de la chica, concretamente a sus costillas flotantes. Podía esperar una reprimenda, ahora si. Evidentemente, estaba atento a las consecuencias de su intento de golpeo. Era tan solo un leve primer contacto, como el cartero que saluda a la hija de la vecina del tercero. Justo tras el primer golpe, intentaría golpear con su pierna derecha el estómago de la chica, e impulsarla hacia detrás. Una patada frontal de libro, en busca de aumentar ahora la distancia entre ambos.
Con voz temblorosa, anunció que estaba lista para el combate, y nuevamente alzó la guardia. Etsu sonrió, mostrando cordialidad ante todo. Sacudió levemente la posición de defensa, anunciando que él también estaba preparado. Pero no corrió ni se lanzó en un disparatado ataque, se lo tomó con calma. Al menos por un instante...
—Está bien, vamos allá.
La distancia que los separaba en un principio era demasiado extensa como para lanzar un puñetazo sin mas. No llegaría ni por asomo. Así pues, decidido el combate cuerpo a cuerpo, la única opción era buscar la confrontación directa. Sin demora, aunque tampoco con todo su énfasis, el chico corrió directo hacia Eri.
Apenas tuviese distancia para golpear, lanzaría su diestra en un golpe directo hacia el costado de la chica, concretamente a sus costillas flotantes. Podía esperar una reprimenda, ahora si. Evidentemente, estaba atento a las consecuencias de su intento de golpeo. Era tan solo un leve primer contacto, como el cartero que saluda a la hija de la vecina del tercero. Justo tras el primer golpe, intentaría golpear con su pierna derecha el estómago de la chica, e impulsarla hacia detrás. Una patada frontal de libro, en busca de aumentar ahora la distancia entre ambos.
~ No muerdas lo que no piensas comerte ~