18/09/2018, 15:48
Akame tiró con fuerza de las piernas de Karamaru, que tenía echadas al hombro, mientras con su brazo libre se agarraba a la escalera metálica y trataba de ascender hacia la superficie. Reika —que debía estar justo abajo— tendría que hacer el movimiento idéntico, pero empujando el cuerpo inconsciente del monje hacia arriba.
«Por suerte han parado las convulsiones y el espumarajo que le salía por la boca, parece que mi antídoto ha servido aunque sea para retrasar los efectos de la sobredosis...»
Los ninjas tuvieron que hacer uso de todas sus fuerzas —Akame creó un Kage Bunshin, en un momento dado, para ayudarse— para sacar al drogado genin de la Lluvia de aquel sótano. Una vez fuera, el jōnin pidió a Reika que dejaran a Karamaru sobre el suelo. Su Kage Bunshin se deshizo con un "puf" y Akame resopló, cansado de tanto esfuerzo.
—Ah, mierda, eso costó demasiado —se quejó—. Habría que llevarlo con un médico, pero ¿dónde demonios encontramos uno aquí? Colapescado es diminuto, me pregunto siquiera si tendrán un sanitario...
Entonces, dos voces alertarían a los ninjas. Pese a que todavía no podían distinguir lo que hablaban, parecía claro que se trataba de las dos matonas que habían visto amedrentando tanto a Yemi Sin Yemas como a los pescadores del puerto. Akame se aproximó con cuidado, pegando la espalda a la pared del edificio de la lonja, hasta colocarse en la esquina más cercana.
Venían hacia ellos.
Con un rápido movimiento, el Uchiha avisó a Reika.
—Reika-san, son esas dos brutas. Vienen hacia aquí —el jōnin chasqueó la lengua—. ¿Qué tal te desenvuelves en combate?
«Por suerte han parado las convulsiones y el espumarajo que le salía por la boca, parece que mi antídoto ha servido aunque sea para retrasar los efectos de la sobredosis...»
Los ninjas tuvieron que hacer uso de todas sus fuerzas —Akame creó un Kage Bunshin, en un momento dado, para ayudarse— para sacar al drogado genin de la Lluvia de aquel sótano. Una vez fuera, el jōnin pidió a Reika que dejaran a Karamaru sobre el suelo. Su Kage Bunshin se deshizo con un "puf" y Akame resopló, cansado de tanto esfuerzo.
—Ah, mierda, eso costó demasiado —se quejó—. Habría que llevarlo con un médico, pero ¿dónde demonios encontramos uno aquí? Colapescado es diminuto, me pregunto siquiera si tendrán un sanitario...
Entonces, dos voces alertarían a los ninjas. Pese a que todavía no podían distinguir lo que hablaban, parecía claro que se trataba de las dos matonas que habían visto amedrentando tanto a Yemi Sin Yemas como a los pescadores del puerto. Akame se aproximó con cuidado, pegando la espalda a la pared del edificio de la lonja, hasta colocarse en la esquina más cercana.
Venían hacia ellos.
Con un rápido movimiento, el Uchiha avisó a Reika.
—Reika-san, son esas dos brutas. Vienen hacia aquí —el jōnin chasqueó la lengua—. ¿Qué tal te desenvuelves en combate?