Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#52
La sonrisa de Daruu se curvó por completo, dibujando un sentimiento de profunda satisfacción.

Bien hecho, hija.

De nuevo, Ayame perdió la capacidad de respirar. El aire de su alrededor se volvió denso como la espesa miel de abeja, y la realidad comenzó a resquebrajarse, hecha una vidriera de los múltiples tonos de azul, gris y púrpura de Amegakure, y de los naranjas, rosados y rojizos de aquel atardecer. Las piezas giraban a su alrededor, y alrededor del falso Daruu como si les envolviese un huracán. Poco a poco, sólo quedó la oscuridad y ellos. Y pronto, la propia imagen de su pareja se fue haciendo añicos como lo había hecho el entorno. Ayame, en una oscuridad en la que su cuerpo, iluminado por completo de forma irreal, no podía mover los brazos ni las piernas. En el horizonte, vislumbró una luz. Una luz que se hizo más grande, y más grande, hasta envolverlo todo, hasta envolverla a ella, hasta devorarla...










Volvió a respirar. La lluvia le envolvía. Las olas en el lago subían al hormigón, llegaban a sus tobillos y los lamían con delicadeza. Volvía a estar en la plataforma del lago, con su padre delante, todavía con las palmas de las manos unidas. Tenía los ojos cerrados, fruto de la concentración que logró semejante Genjutsu. Un Genjutsu que fingió acabar y que continuó sin que Ayame lo advirtiese. La obra de Aotsuki Zetsuo, quien ahora abría los ojos y la observaba con aquella sonrisa de satisfacción con la que se había despedido el falso Daruu.

Nadie habría podido hacerle algo así a su propia hija sin dejar a lado los sentimientos. Los sentimientos nos hacen débiles. Por eso, debemos aprender a suprimirlos cuando es necesario, apagar la luz para que no se aprovechen de ellos. Esa era la lección. —Zetsuo suspiró y se llevó una mano a la frente—. La aprendisteis ambos. Hace tiempo. No obstante os empeñáis en no estar de acuerdo con mis palabras exactas, porque vuestras mentes son tan simples que no son capaces de entender una puta metáfora, coño. Es un resumen simple de una idea compleja. ¡Bah! Sois de lo que no hay.

»Supongo que ahora estarás enfadada conmigo. Y eso significaría que no sabes ver más allá. Si no hubiera hecho esto, no habría podido comprobar hasta dónde llegaba tu determinación.

»Por mi parte, estás preparada para volver a salir de la aldea. Pero Arashikage-sama tendrá que decidir.


Se dio la vuelta y dio un largo, largo y sostenido suspiro. Había sido una mañana muy larga.
[Imagen: K02XwLh.png]

No hay marcas de sangre registradas.
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Mensajes en este tema
La fortaleza de Amegakure - por Aotsuki Ayame - 16/09/2018, 22:49
RE: La fortaleza de Amegakure - por Amedama Daruu - 28/09/2018, 00:01


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