Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#76
Y todo lo que no había hablado Daruu, empezó a largarlo en aquel preciso momento. Parecía que Ayame había dado en el clavo con la pregunta, porque el muchacho empezó a cantar como un ruiseñor:

—Sí, sí que entré. Es la puerta de una taberna. He ido muchas veces, la hidromiel pluvial de ese sitio es la mejor. —Sonrió de forma estúpida, pero Ayame había fruncido el ceño, sin un ápice de diversión en sus ojos—. Es la taberna de los kunai cruzados, la mejor de Ame. Un sitio oscuro y tranquilo, casi sin alboroto, tranquila, al que van los ninja después de las misiones, de modo que tampoco suele haber problemas. Me encanta.

—¡Oh, es cierto! —corroboró Kōri—. Alguna vez he estado allí.

Y Ayame le dirigió una fulminante mirada por el rabillo del ojo.

—Allí me encontré con Kaido-kun. Allí, tomando una jarra de hidromiel... cada uno, ¿eh? No comparto jarras con pescados... —continuó Daruu, completamente ajeno al involuntario temblor de manos de Ayame, que hervía en su sitio de ira contenida—. Eh... por dónde iba. Ah, sí. Tomando una jarra, escuchamos a unos ninjas hablar de unos saqueos en Yukio, y de los rumores sobre un monstruo, uno grande peludo y blanco. Bueno, total, que acabamos yendo a Yukio a buscarlo, porque el monstruo era nuestro amigo —lo conocimos en el Valle de los Dojos, se llama Hibagon—, y...

—Ya basta. Ayame, para la técnica. Tengo curiosidad por la historia, pero si algún día nos la cuenta debería ser por voluntad pro...

—...entonces nos alojamos en el Patito Frío y luego al día siguiente subimos a la mon...

—Párala ya, Ayame.

Pero Ayame se había levantado de repente, tirando la silla detrás de ella en el proceso. Claro que iba a detener la técnica. Por supuesto que iba a hacerlo.

¡PLOC!

Los nudillos de la kunoichi cayeron sobre la coronilla de Daruu, sacándole violentamente del ensueño.

—¡¿Cómo que hidromiel?! ¡¡Eso es alcohol!! —le chilló, completamente ida de sí—. ¡¡Tienes quince años!! ¡¿Qué narices haces bebiendo bebidas alcohólicas?! ¡Bah, y aunque fueras mayor de edad me da igual! ¡El alcohol no es más que droga!
[Imagen: kQqd7V9.png]
Sprite por Karvistico.


—Habitación de Ayame: Link

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RE: (C) Los crímenes del Distrito Comercial - por Aotsuki Ayame - 8/10/2018, 21:18


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