10/10/2018, 00:24
Entonces, aquel vejete miró a Riko por sobre el hombro —o, en realidad, por sobre las lentillas de las gafas que llevaba puestas—. con una incredulidad malsana. No le estaba recibiendo como haría cualquier otro, en realidad le estaba inspeccionando. Si el ninja fuera un objeto, seguramente ya estaría tasado en un valor de mercado y embalsamado en una estantería para su preservación y posterior venta. O esa era la sensación que transmitía, asumiblemente, Kitama Shida.
—Pues sí, soy yo. ¿Qué pasa, esperabas algo mejor? ¿a algún vívido jovenzuelo con el que pudieras pasarla "bomba", como decís vosotros los críos hoy en día? —lució serio por un par de segundos, aunque luego sonrió. Riko pudo ver que le faltaba un par de muelas—. te estoy cargando, muchacho. Te vieras la cara, ¡jajaja!
—Pues sí, soy yo. ¿Qué pasa, esperabas algo mejor? ¿a algún vívido jovenzuelo con el que pudieras pasarla "bomba", como decís vosotros los críos hoy en día? —lució serio por un par de segundos, aunque luego sonrió. Riko pudo ver que le faltaba un par de muelas—. te estoy cargando, muchacho. Te vieras la cara, ¡jajaja!
