14/10/2018, 01:27
La muchacha se presentó, Uchiha Ryuko era su nombre. Él correspondió con una leve inclinación.
—Bien, Ryuko-san, parece que independientemente de adonde queramos ir, estaremos aquí varados hasta que la niebla se disipe.
Su sentencia no tenía intención de ser pesimista, aunque en su hablar pudiera percibirse cierto matiz taciturno. Solo era una realidad: andar por allí a ciegas podría llevarles a caer en una zanja y romperse el cuello o pisar una trampa para lobos y quedar atrapados en ella.
—Lo más sabio será tomar el consejo de aquel hombre y descansar —comunicó, dando un golpecito a un cartel de madera al lado del camino—. El pueblo debe estar muy cerca, aunque no lo podamos ver. Si seguimos por el camino que guarda este cartel llegaremos sin problemas.
»¿Vienes? —pregunto finalmente, mientras comenzaba a caminar, antes de que su figura se perdiese en la niebla.
Supuso que quizás la chica no quisiese prestar oídos a las palabras de un extraño, pero a él le interesaba más cumplir con las maneras y ofrecimientos habituales. El que decidiera seguirle o quedarse sumergida en la bruma hasta que la noche le cubriera era cuestión suya; aunque a Kazuma, hasta cierto punto, le causaba curiosidad el saber qué decisión tomaría.
—Bien, Ryuko-san, parece que independientemente de adonde queramos ir, estaremos aquí varados hasta que la niebla se disipe.
Su sentencia no tenía intención de ser pesimista, aunque en su hablar pudiera percibirse cierto matiz taciturno. Solo era una realidad: andar por allí a ciegas podría llevarles a caer en una zanja y romperse el cuello o pisar una trampa para lobos y quedar atrapados en ella.
—Lo más sabio será tomar el consejo de aquel hombre y descansar —comunicó, dando un golpecito a un cartel de madera al lado del camino—. El pueblo debe estar muy cerca, aunque no lo podamos ver. Si seguimos por el camino que guarda este cartel llegaremos sin problemas.
»¿Vienes? —pregunto finalmente, mientras comenzaba a caminar, antes de que su figura se perdiese en la niebla.
Supuso que quizás la chica no quisiese prestar oídos a las palabras de un extraño, pero a él le interesaba más cumplir con las maneras y ofrecimientos habituales. El que decidiera seguirle o quedarse sumergida en la bruma hasta que la noche le cubriera era cuestión suya; aunque a Kazuma, hasta cierto punto, le causaba curiosidad el saber qué decisión tomaría.
![[Imagen: aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif]](https://i.pinimg.com/originals/aa/b6/87/aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif)
