15/10/2018, 19:39
Si aquello había sido un genjutsu, su liberación no había funcionado. No porque no hubiera notado algún cambio radical en el ambiente, que ya de por sí era bastante; sino que, tras cruzar el umbral, Karamaru puntualizó algo bastante particular al tiburón. Y es que sus ojos azul mar estaban dos personas charlando entre ellos.
Pero no eran dos personas cualquieras. Eran Kaido y Karamaru.
—¿Pero qué cojones?
Pero no eran dos personas cualquieras. Eran Kaido y Karamaru.
—¿Pero qué cojones?
