31/10/2018, 00:26
(Última modificación: 31/10/2018, 00:43 por Uchiha Datsue. Editado 1 vez en total.)
Los polluelos de Uzu estaban lejos, muy lejos de su nido. La necesidad y el deber les había llevado hasta allí, a tierras tan inhóspitas como distintas a las suyas, en pos de contentar a su Uzukage. Una misión de rango C, en la que debían proteger un gran cargamento de armas desde Los Herreros hasta Inaka.
La misión —digna de contar en otra historia— había finalizado, no sin ciertos contratiempos con una banda de delincuentes que trataron de asaltarles en pleno desierto. Semejante aventura había servido a Riko y Datsue para conocerse mejor, estrechar lazos y sentirse, verdaderamente, camaradas.
Tras atar sus camellos —con los que el Uchiha ya había tenido una toma de contacto en su aventura con Aiko y manejaba con soltura— a un poste junto a la entrada del hotel, ambos shinobis decidieron tomarse un merecido descanso y dar por terminado su viaje por aquel día.
El Uchiha vestía una túnica larga que le cubría por completo, de color beis. En la cabeza, un sombrero cónico que le protegía del impetuoso sol —aunque aquel día, por primera vez en su vida, había visto llover en el desierto del País del Viento—. Vestía ropa de algodón por debajo, para ayudar a transpirar, botas en lugar de sandalias para protegerse de la arena ardiente y del sol, y sin su habitual indumentaria Chunin. El ninjatō, a la espalda, era el único distintivo que hacía sugerir que no era un civil normal y corriente.
El ambiente en el interior era más que bueno. La música llenaba el local —al parecer el público se turnaba para cantar sus canciones, a modo de karaoke— y no eran pocos los que estaban de pie bailando. «Al fin algo de alegría». El Uchiha recorrió el local con la mirada en busca de… Bueno, de chicas de su agrado.
Tiró de Riko por la ropa y lo atrajo hacia él.
—Pide un vaso de cerveza, busca a una chica que te guste y pídele bailar —susurró en su oído—. Es una orden —aclaró, por si las dudas. Tras darle un empujón amistoso en el hombro, se encaminó hacia el escenario y esperó a que la actuación terminase.
Era hora de enseñar a aquellos aficionados lo que era una canción de verdad.
La misión —digna de contar en otra historia— había finalizado, no sin ciertos contratiempos con una banda de delincuentes que trataron de asaltarles en pleno desierto. Semejante aventura había servido a Riko y Datsue para conocerse mejor, estrechar lazos y sentirse, verdaderamente, camaradas.
Tras atar sus camellos —con los que el Uchiha ya había tenido una toma de contacto en su aventura con Aiko y manejaba con soltura— a un poste junto a la entrada del hotel, ambos shinobis decidieron tomarse un merecido descanso y dar por terminado su viaje por aquel día.
El Uchiha vestía una túnica larga que le cubría por completo, de color beis. En la cabeza, un sombrero cónico que le protegía del impetuoso sol —aunque aquel día, por primera vez en su vida, había visto llover en el desierto del País del Viento—. Vestía ropa de algodón por debajo, para ayudar a transpirar, botas en lugar de sandalias para protegerse de la arena ardiente y del sol, y sin su habitual indumentaria Chunin. El ninjatō, a la espalda, era el único distintivo que hacía sugerir que no era un civil normal y corriente.
El ambiente en el interior era más que bueno. La música llenaba el local —al parecer el público se turnaba para cantar sus canciones, a modo de karaoke— y no eran pocos los que estaban de pie bailando. «Al fin algo de alegría». El Uchiha recorrió el local con la mirada en busca de… Bueno, de chicas de su agrado.
Tiró de Riko por la ropa y lo atrajo hacia él.
—Pide un vaso de cerveza, busca a una chica que te guste y pídele bailar —susurró en su oído—. Es una orden —aclaró, por si las dudas. Tras darle un empujón amistoso en el hombro, se encaminó hacia el escenario y esperó a que la actuación terminase.
Era hora de enseñar a aquellos aficionados lo que era una canción de verdad.
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)
¡Agradecimientos a Daruu por el dibujo de PJ y avatar tan OP! ¡Y a Reiji y Ayame por la firmaza! Si queréis una parecida, este es el lugar adecuado