3/11/2018, 20:58
(Última modificación: 3/11/2018, 21:01 por King Roga. Editado 2 veces en total.)
—¿Huh?—— Alzó la ceja un tanto confundido cuando Datsue le pidió que reafirmara su opinión mientras soltaba algunas palabras un tanto fuertes.
"¿A que vino eso?" Estaba más sorprendido que ofendido. Pudo notar también que Riko solo pasaba de largo respecto a las palabras de su compañero, probablemente porque lo conocía mejor, causándole gracia. "Je je, el león juzga por su condición." Quiera que no, estaba atento a ciertos detalles en sus palabras que se les escapaban mientras avanzaba la conversación. "Verga, ¿será...?" Mucha coincidencia de nombre y de aldea omitida para ser casualidad, pero no había motivo por el cuál exaltarse. Al contrario, era una oportunidad. "Pues me tocar seguir con el juego." Río alzando su vaso.
—Ciertamente, el talento es algo con lo que no todos pueden contar— Decidió cambiar de postura, enderezando la espalda mientras cruzaba la pierna, apoyando su tobillo derecho en la rodilla izquierda.
—No me digas que eres de los exquisitos que solo valora positivamente una canción si transmite un mensaje profundo y trascendental.
—Para nada, malinterpretas mis palabras— Sorbió nuevamente de su batido. —Es justamente lo contrario mi estimado. Considero que la música debe ser libre, sin miedo a los tabús o a tocar temas que no se consideren apropiados. Aún así, cada quién tendrá sus propios límites o estándares sobre lo que es arte y lo que realmente solo es palabrería vulgar. Quizás sea que yo soy más de un estilo de música, pero no le hago feo a todo lo demás— Terminó con una risotada para luego seguir con su bebida.
Al tiempo que todos continuaban con la fiesta y la noche caía, unos nuevos visitantes entraban al local. Podrían haber pasado fácilmente desapercibidos, de no ser por el sonido de espuelas en las botas. Eran tres hombres, el de la derecha portaba un kasa de paja tradicional, el de la izquierda un turbante rojo con blanco y el del centro un sombrero negro de ala ancha, volviéndose el centro de la atención de las miradas de algunos de los presentes.
—¡No hay nada que ver gente! Circulen, circulen— Empezó a mover sus manos cómo quién espanta a un perro. —Que no pare la fiesta amigos— Se carcajeó mientras caminaba confianzudo hasta la barra.
—Bāndo— Soltó la tabernera, aunque aquello no sonaba cómo un saludo.
—Oeh, ¿ya nos llevamos así?— Sacó un cigarro del bolsillo de su camisa y se lo llevó a la boca, intentando encenderlo mientras conversaba. —Un octavo de tequila— Ordenó sosteniendo la mirada contra la mujer, aunque sus ojos se desviaron un instante ante los tres shinobis. —¿Desde cuando dejan entrar niños? Joder, esto le va a bajar la reputación al negocio, te lo digo de buena fe— Comentó al aire.
"¿Y este qué se cree?"
"¿A que vino eso?" Estaba más sorprendido que ofendido. Pudo notar también que Riko solo pasaba de largo respecto a las palabras de su compañero, probablemente porque lo conocía mejor, causándole gracia. "Je je, el león juzga por su condición." Quiera que no, estaba atento a ciertos detalles en sus palabras que se les escapaban mientras avanzaba la conversación. "Verga, ¿será...?" Mucha coincidencia de nombre y de aldea omitida para ser casualidad, pero no había motivo por el cuál exaltarse. Al contrario, era una oportunidad. "Pues me tocar seguir con el juego." Río alzando su vaso.
—Ciertamente, el talento es algo con lo que no todos pueden contar— Decidió cambiar de postura, enderezando la espalda mientras cruzaba la pierna, apoyando su tobillo derecho en la rodilla izquierda.
—No me digas que eres de los exquisitos que solo valora positivamente una canción si transmite un mensaje profundo y trascendental.
—Para nada, malinterpretas mis palabras— Sorbió nuevamente de su batido. —Es justamente lo contrario mi estimado. Considero que la música debe ser libre, sin miedo a los tabús o a tocar temas que no se consideren apropiados. Aún así, cada quién tendrá sus propios límites o estándares sobre lo que es arte y lo que realmente solo es palabrería vulgar. Quizás sea que yo soy más de un estilo de música, pero no le hago feo a todo lo demás— Terminó con una risotada para luego seguir con su bebida.
Al tiempo que todos continuaban con la fiesta y la noche caía, unos nuevos visitantes entraban al local. Podrían haber pasado fácilmente desapercibidos, de no ser por el sonido de espuelas en las botas. Eran tres hombres, el de la derecha portaba un kasa de paja tradicional, el de la izquierda un turbante rojo con blanco y el del centro un sombrero negro de ala ancha, volviéndose el centro de la atención de las miradas de algunos de los presentes.
—¡No hay nada que ver gente! Circulen, circulen— Empezó a mover sus manos cómo quién espanta a un perro. —Que no pare la fiesta amigos— Se carcajeó mientras caminaba confianzudo hasta la barra.
—Bāndo— Soltó la tabernera, aunque aquello no sonaba cómo un saludo.
—Oeh, ¿ya nos llevamos así?— Sacó un cigarro del bolsillo de su camisa y se lo llevó a la boca, intentando encenderlo mientras conversaba. —Un octavo de tequila— Ordenó sosteniendo la mirada contra la mujer, aunque sus ojos se desviaron un instante ante los tres shinobis. —¿Desde cuando dejan entrar niños? Joder, esto le va a bajar la reputación al negocio, te lo digo de buena fe— Comentó al aire.
"¿Y este qué se cree?"
![[Imagen: 7FT8VMk.gif]](https://i.imgur.com/7FT8VMk.gif)
