4/11/2018, 00:00
—¡Y para colmo respondón!
Datsue dejó, muy lentamente, la copa sobre la barra. Sabía lo que iba a pasar, con la misma clarividencia que el Sharingan le mostraba el próximo movimiento de su oponente. Lo había visto infinidad de veces. Hombres tan bravos como aquel, que esperaban la menor oportunidad para desahogarse a golpes. A veces, ni siquiera lo buscaban, pero su orgullo y —especialmente— sus inseguridades les obligaban a emplear la violencia cuando alguien les dejaba quedar mal. Como había sido el caso.
En otro tiempo, en otra época, el Uchiha hubiese dado un paso atrás. Hubiese pedido a Riko que se ocupase de Bāndo, mientras él se quedaba en la retaguardia. Vigilando. A la espera. Pero había tenido un día de mierda. La canción tocada hacía nada le había recordado a Aiko, la mayor frustración de su vida. Se sentía cabreado, impotente, inútil por no poder hacer nada para rescatarla. Por no hacer nada. Por seguir esperando un milagro que jamás llegaría.
Así que, cuando Bāndo decidió plantarle cara, hasta lo agradeció. Porque él también necesitaba desahogarse. Porque él también tenía mucha rabia que soltar.
—Pues yo no sé si lo mío corta —le espetó, desenvainando el ninjatō y apuntando su cuello. El Sharingan brillaba ahora en los ojos de Datsue—. ¿Probamos?
Datsue dejó, muy lentamente, la copa sobre la barra. Sabía lo que iba a pasar, con la misma clarividencia que el Sharingan le mostraba el próximo movimiento de su oponente. Lo había visto infinidad de veces. Hombres tan bravos como aquel, que esperaban la menor oportunidad para desahogarse a golpes. A veces, ni siquiera lo buscaban, pero su orgullo y —especialmente— sus inseguridades les obligaban a emplear la violencia cuando alguien les dejaba quedar mal. Como había sido el caso.
En otro tiempo, en otra época, el Uchiha hubiese dado un paso atrás. Hubiese pedido a Riko que se ocupase de Bāndo, mientras él se quedaba en la retaguardia. Vigilando. A la espera. Pero había tenido un día de mierda. La canción tocada hacía nada le había recordado a Aiko, la mayor frustración de su vida. Se sentía cabreado, impotente, inútil por no poder hacer nada para rescatarla. Por no hacer nada. Por seguir esperando un milagro que jamás llegaría.
Así que, cuando Bāndo decidió plantarle cara, hasta lo agradeció. Porque él también necesitaba desahogarse. Porque él también tenía mucha rabia que soltar.
—Pues yo no sé si lo mío corta —le espetó, desenvainando el ninjatō y apuntando su cuello. El Sharingan brillaba ahora en los ojos de Datsue—. ¿Probamos?
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)
¡Agradecimientos a Daruu por el dibujo de PJ y avatar tan OP! ¡Y a Reiji y Ayame por la firmaza! Si queréis una parecida, este es el lugar adecuado