17/11/2018, 23:46
(Última modificación: 17/11/2018, 23:47 por Aotsuki Ayame. Editado 1 vez en total.)
El pelirrojo soltó el hombro de Kazuma con una risilla en cuanto el joven genin asintió a su exigencia.
—¡Así me gusta! Si es que hablando se entiende la gente, ¿verdad?
Y así, en completo silencio, el espadachín fue cortando una a una todas las hojas de aquel precioso y único árbol. Triste y desnudo, desprovisto de sus lujosas hojas, el árbol del té ahora no era más que un tronco escuálido y falto de su gloriosa belleza... Para cuando terminó con su forzada tarea el genin sudaba copiosamente; sin embargo, dócilmente recogió las hojas en una bolsa de tela y después la arrojó a los pies de los dos malhechores.
—Eh, cuidado, chico, cuidado —le espetó el pelirrojo, aunque lejos de parecer disgustado seguía luciendo aquella zorruna sonrisa en su rostro. Confiado, se acercó a recoger la bolsa y comprobar su contenido...
—¡Así me gusta! Si es que hablando se entiende la gente, ¿verdad?
Y así, en completo silencio, el espadachín fue cortando una a una todas las hojas de aquel precioso y único árbol. Triste y desnudo, desprovisto de sus lujosas hojas, el árbol del té ahora no era más que un tronco escuálido y falto de su gloriosa belleza... Para cuando terminó con su forzada tarea el genin sudaba copiosamente; sin embargo, dócilmente recogió las hojas en una bolsa de tela y después la arrojó a los pies de los dos malhechores.
—Eh, cuidado, chico, cuidado —le espetó el pelirrojo, aunque lejos de parecer disgustado seguía luciendo aquella zorruna sonrisa en su rostro. Confiado, se acercó a recoger la bolsa y comprobar su contenido...
