Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#19
No. —La tajante respuesta de Daruu cortó a Zetsuo como una Uchigatana al rojo vivo cortaría un bloque de mantequilla—. Ayame está viva. Y la vamos a encontrar.

»No importa cuando. No importa cómo. No pienso volver a Amegakure sin ella. No pienso hacerlo.

Kiroe dirigió una preocupada mirada a su hijo y entrecerró los ojos. Bajó la vista al lomo de Kuro-chan y emitió un suspiro triste. «No me hagas esto tú también, hijo...»

El grupo continuó viajando hacia el este, cada vez más hacia el este y menos hacia el norte, de hecho. Y llegado a cierto punto, comenzaron a viajar hacia el sur de nuevo.

Estamos... ¿volviendo a la Espiral?

El rastro ha dado la vuelta.

Quien se la haya llevado, no tiene muy claro a dónde va, o está jugando con nosotros, o... o... quizás consiguió escapar —escupió Daruu atropelladamente, con una débil esperanza.

Los perros comenzaron a bajar la velocidad y, llegado un momento, se pusieron a caminar. El rastro era más fuerte por aquella zona. Todos comenzaron a alegrarse, aunque se mantuvieron cautos. Ayame estaba cerca, pero quién sabe en qué condiciones. Quizás habría que pelear.

Y entonces cayeron en la desgracia.

N-no puede ser... Zetsuo...

Juro que mataré a quién le haya hecho algo... juro que... —Daruu no podía contener las lágrimas. Temblaba violentamente.

Porque en medio del claro de un bosque, la ropa de Ayame yacía tirada, sin más.

Sin embargo, Inurun se había adelantado y olfateaba un árbol cercano, suspicaz.

Kiroe, Kiroe. El rastro continúa. Sigue hacia el sur. Es el olor de Ayame. Estoy seguro.

«Quien le haya hecho esto... quién sabe... dios mío, igual la han violado. Joder, joder... ¿Qué clase de monstruo ha podido hacerlo?»
[Imagen: K02XwLh.png]

No hay marcas de sangre registradas.
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Mensajes en este tema
Tras la estela del lirio - por Amedama Daruu - 19/11/2018, 16:35
RE: Tras la estela del lirio - por Amedama Daruu - 27/11/2018, 00:07


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