29/11/2018, 20:42
—¿Acaso tenemos más opción?— Respondió el amejin, aunque en realidad, dentro de su corazón tenía una espinita clavada por no intentar darle su merecido a los granujas que se atrevieron a lastimar a personas que no tenían la más mínima oportunidad de defenderse, pese a que lo habían intentado con uñas y dientes. —Supongo que mientras se concentran en ese grandulón podremos sacarlos de aquí— Contestó a la propuesta del médico.
—No perdamos más tiempo— Asintió mientras se disponía a seguir al Riko real.
—¡Voy contigo gemelo de Riko!— Dijo el Yotsuki mientras seguía al clon.
No iba a ser tan fácil rescatar a toda la gente. La multitud se había dispersado tras el ataque, unos huyendo despavoridos mientras los rezagados intentaban socorrer a algunos de los afectados. No todos corrieron con la misma suerte. Desde el flanco de Riko y Asobu se hallaba un anciano inconsciente, el cuál tenía algo de sangre en la cabeza tras golpearse contra un barandal de madera que daba acceso a una de las casas. No muy lejos de ahí, una señora llorando, la cuál estaba en shock por el incidente y sollozaba sin poder moverse. A escasos metros en dirección contraria, cojeaba un muchacho que se había quemado parte de la pierna y la espalda al caer en uno de los fogarones que no fue apagado en su totalidad por el agua. Del lado dónde se hallaban el clon y el de cabellos tricolor, la situación no era más alentadora precisamente. "¡¿En qué demonios estaban pensando!?" Un señor yacía en el suelo, con las puntas de un rastrillo ensartado en su costado, probablemente el que alguien planeaba usar contra los renegados. Otras dos mujeres jóvenes se abrazaban, empapadas totalmente y probablemente también en estado de shock.
—No sigamos con esto— En el centro, el recién presentado Mano Cortada fruncía el ceño para intimidar a los atacantes, pero no parecía surtir demasiado efecto.
Una vez se incorporó el que parecía el líder del trío, realizó cuatro simples sellos de manos y por un instante el grandulón sintió cómo el fuego de uno de los fogarones se esparcía por el suelo y le quemaba los pies y tobillos.
—¡Quema!— Gritó, aunque en realidad todo estaba ocurriendo dentro de su cabeza.
—¿Creíste de verdad que era sensato interferir?— Amenazó el de ojos vendados mientras realizaba otra cadena de sellos que de prestar atención, quizás Riko reconocería cómo una técnica clásica de Katon. —Tú te lo buscaste— Anunció para liberar un chorro de llamas que impacto de llenó en el gran hombre al momento que salía de los efectos de la ilusión, pero ya era demasiado tarde para reaccionar.
—¡Esto no puede estar pasando!— Bandō cayó en cuenta de algo, pero no tenía tiempo para reflexionar al respecto. Las cosas estaban empeorando pero no podía concentrarse pues aún se veía aquejado por la horrenda visión que Datsue le mostró.
—¡¡¡¡¡HIJOS DE PUTA!!!!!— Se tiró al piso y empezó a rodar para aplacar el fuego que amenazaba con prender sus escasos ropajes, siendo que este si era totalmente real a diferencia del que había sentido hasta hace unos instantes.
El tercero de los renegados que estuvo al margen la mayor parte del tiempo, se volteó en dirección a los heridos, escudriñando con cuidado a sus alrededores. —Aún hay demasiadas moscas por aquí— Dijo con desdén mientras se alejaba del centro de la trifulca, acercándose a los heridos. —¿Ya aprendieron su lección?— Sonrió mientras daba pasos lentos.
—No perdamos más tiempo— Asintió mientras se disponía a seguir al Riko real.
—¡Voy contigo gemelo de Riko!— Dijo el Yotsuki mientras seguía al clon.
No iba a ser tan fácil rescatar a toda la gente. La multitud se había dispersado tras el ataque, unos huyendo despavoridos mientras los rezagados intentaban socorrer a algunos de los afectados. No todos corrieron con la misma suerte. Desde el flanco de Riko y Asobu se hallaba un anciano inconsciente, el cuál tenía algo de sangre en la cabeza tras golpearse contra un barandal de madera que daba acceso a una de las casas. No muy lejos de ahí, una señora llorando, la cuál estaba en shock por el incidente y sollozaba sin poder moverse. A escasos metros en dirección contraria, cojeaba un muchacho que se había quemado parte de la pierna y la espalda al caer en uno de los fogarones que no fue apagado en su totalidad por el agua. Del lado dónde se hallaban el clon y el de cabellos tricolor, la situación no era más alentadora precisamente. "¡¿En qué demonios estaban pensando!?" Un señor yacía en el suelo, con las puntas de un rastrillo ensartado en su costado, probablemente el que alguien planeaba usar contra los renegados. Otras dos mujeres jóvenes se abrazaban, empapadas totalmente y probablemente también en estado de shock.
—No sigamos con esto— En el centro, el recién presentado Mano Cortada fruncía el ceño para intimidar a los atacantes, pero no parecía surtir demasiado efecto.
Una vez se incorporó el que parecía el líder del trío, realizó cuatro simples sellos de manos y por un instante el grandulón sintió cómo el fuego de uno de los fogarones se esparcía por el suelo y le quemaba los pies y tobillos.
—¡Quema!— Gritó, aunque en realidad todo estaba ocurriendo dentro de su cabeza.
—¿Creíste de verdad que era sensato interferir?— Amenazó el de ojos vendados mientras realizaba otra cadena de sellos que de prestar atención, quizás Riko reconocería cómo una técnica clásica de Katon. —Tú te lo buscaste— Anunció para liberar un chorro de llamas que impacto de llenó en el gran hombre al momento que salía de los efectos de la ilusión, pero ya era demasiado tarde para reaccionar.
—¡Esto no puede estar pasando!— Bandō cayó en cuenta de algo, pero no tenía tiempo para reflexionar al respecto. Las cosas estaban empeorando pero no podía concentrarse pues aún se veía aquejado por la horrenda visión que Datsue le mostró.
—¡¡¡¡¡HIJOS DE PUTA!!!!!— Se tiró al piso y empezó a rodar para aplacar el fuego que amenazaba con prender sus escasos ropajes, siendo que este si era totalmente real a diferencia del que había sentido hasta hace unos instantes.
El tercero de los renegados que estuvo al margen la mayor parte del tiempo, se volteó en dirección a los heridos, escudriñando con cuidado a sus alrededores. —Aún hay demasiadas moscas por aquí— Dijo con desdén mientras se alejaba del centro de la trifulca, acercándose a los heridos. —¿Ya aprendieron su lección?— Sonrió mientras daba pasos lentos.
![[Imagen: 7FT8VMk.gif]](https://i.imgur.com/7FT8VMk.gif)
