17/12/2018, 01:04
(Última modificación: 18/12/2018, 19:37 por Hanamura Kazuma. Editado 1 vez en total.)
La amabilidad de Juro surtió un efecto curativo en el preocupado espíritu de Kazuma.
—Gracias, aunque tengo que admitir que no estoy muy interesado en este fruto en particular. Son... bastante grandes — dijo, con media sonrisa —... supongo que no tendrás un cuchillo ni nada para abrirlas, ¿verdad?
Kazuma sonrió tenuemente.
—De hecho, un cuchillo de cocina se doblaría, así que un kunai es lo más practico —aseguro, mientras extraía el arma de acero de su portaobjetos—. Las adquirí en una tienda de Tane-Shigai, como un recuerdo. El dependiente me explico que son el principal alimento de una especie de ardilla gigante de más o menos mi tamaño, y cuyos enormes dientes con capaces de roer la piedra y el acero.
Introdujo el filo de su kunai en la base de la fruta y lo torció con fuerza, hasta que empezó a crujir y a ceder. El proceso le llevo unos segundos, hasta que consiguió que la nuez se partiera en dos, rebelando un interior que se asemejaba al de un cráneo, pero que por materia gris contenía la deliciosa fruta.
—Es interesante: en la tienda había un hombre con una pequeña hacha que habría las nueces para quienes solo querían el contenido, y había otro, enorme, que las habría solo con sus manos, como si sus dedos fuesen garfios de hierro.
»Hubiese traído algunas ya descascadas, pero quería la experiencia de obtenerlas por mi propia mano —confeso, mientras se frotaba la entumecida muñeca.
—Gracias, aunque tengo que admitir que no estoy muy interesado en este fruto en particular. Son... bastante grandes — dijo, con media sonrisa —... supongo que no tendrás un cuchillo ni nada para abrirlas, ¿verdad?
Kazuma sonrió tenuemente.
—De hecho, un cuchillo de cocina se doblaría, así que un kunai es lo más practico —aseguro, mientras extraía el arma de acero de su portaobjetos—. Las adquirí en una tienda de Tane-Shigai, como un recuerdo. El dependiente me explico que son el principal alimento de una especie de ardilla gigante de más o menos mi tamaño, y cuyos enormes dientes con capaces de roer la piedra y el acero.
Introdujo el filo de su kunai en la base de la fruta y lo torció con fuerza, hasta que empezó a crujir y a ceder. El proceso le llevo unos segundos, hasta que consiguió que la nuez se partiera en dos, rebelando un interior que se asemejaba al de un cráneo, pero que por materia gris contenía la deliciosa fruta.
—Es interesante: en la tienda había un hombre con una pequeña hacha que habría las nueces para quienes solo querían el contenido, y había otro, enorme, que las habría solo con sus manos, como si sus dedos fuesen garfios de hierro.
»Hubiese traído algunas ya descascadas, pero quería la experiencia de obtenerlas por mi propia mano —confeso, mientras se frotaba la entumecida muñeca.
![[Imagen: aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif]](https://i.pinimg.com/originals/aa/b6/87/aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif)
