Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#8
Ranko se vio atrapada en una multitud. Sentada, rodeada de gente que parecía estar bastante interesada en el evento. Si bien la chica estaba ansiosa por pasar una poética noche de reflexión, los nervios de ver personas por doquier apagaba lentamente sus ánimos.

No pasó mucho tiempo desde que la estancia se llenó, cuando un señor de aspecto bastante alegre se presentó como Tsujino Keisaku. Habló de sí mismo un rato, de cómo superó sus obstáculos como poeta, alzando tal práctica al mismo nivel que el ser un shinobi. Alentó a todos a participar, comenzando con un rostro recientemente registrado en la mente de Ranko.

”¡Oh, es la mujer de la entrada! ¡Está hermosa!” pensó la kunoichi, llevándose la mano a la boca. La mujer, de nombre Tano Kiyomi, estaba ahora arreglada y maquillada como una artista femenina en todo el sentido de la palabra. Elegante, tradicional e imponente, pero culta y delicada como una noble. La luz dorada del escenario le daba tal aspecto que asemejaba a un hada, o tal vez a un yōkai

La reacción de la audiencia dejó en claro la importancia de Kiyomi. A pesar de no estar inmersa en el mundo de la poesía (ni siquiera la local), Ranko se sintió emocionada de la nada, como si la señora Kiyomi fuese la estrella que siempre había soñado conocer. Ranko apretó las manos sobre su regazo, esperando escuchar las más bellas rimas de la boca de la poetisa.

”Tal vez… tal vez yo pueda… No. Claro que no, hoy no. No frente a todos. ¿O sí? No. Aunque… ¡No! ¡Ranko, deja de pensar eso! No estás lista. Aún.”
Pensamientos (Plum) Diálogos (PaleVioletRed)


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Mensajes en este tema
RE: Los poetas ocultos entre la hierba - por Sagiso Ranko - 18/12/2018, 03:55


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