22/12/2018, 23:16
El pecho de Yui subía y bajaba como un mar embravecido que poco a poco se iba serenando, a medida que Zetsuo y Kiroe daban sus explicaciones. Seguía enfadada. Oh, sí, se le notaba. Pero su expresión corporal ya no era la de una leona a punto de saltar sobre su presa.
Sin embargo, había algo que le chirriaba. Cierta explicación que le hacía daño en los oídos.
—Perderíais un tiempo muy valioso para rescatarla si dabais la vuelta —repitió para sí. Aquellas habían sido las palabras empleadas por Zetsuo—. Explicadme algo —continuó, y la extraña calma que de pronto le invadió fue más terrorífica que todos los gritos y golpetazos que antes hubiese podido dar—, ¿no fueron con vosotros Kōri y Daruu? ¿O debo sus desapariciones a otra cosa?
»Tu hijo me explicó algo —continuó, mirando a Kiroe. Oh, sí, lo había hecho. Cuando entre los dos habían gestado la operación llamada Matarratas—. La técnica de teletransporte que heredó de ti. Solo necesita dejar una marca de sangre, y puede teletransportarse a ese sitio cuando le dé la gana. —Como, por ejemplo, el puerto de Uzushiogakure no Sato, tal y como le había informado—. Así fue cómo volvió a Amegakure cuando le quitaron los ojos, ¿no?
Verán, voy a explicarles algo que ocurrió entre bambalinas. Yui, colérica, pensaba sobre los motivos que habían provocado que cuatro de sus mejores ninjas desapareciesen sin dar explicaciones. Llegó, inevitablemente —sugerido seguramente por Shanise—, a una explicación muy parecida a la que ahora se le presentaba ante sus ojos.
Pero entonces, recordó la técnica de Daruu, y pensó: ¿por qué coño no la utilizan para volver e informarme? ¿Había algo más que se estaba perdiendo, quizá? Así que entre gritos y enfados, tuvo la brillante idea de hacer buscar aquella condenada marca de sangre para moverla de sitio. ¿A dónde? Al interior de un jodido calabozo. Para que, si regresaban haciendo uso de ella, se encontrasen con la sorpresita.
Empezaba a pensar que había hecho mal en hacer caso a la sosa de Shanise para no dar la orden búsqueda. Hubiese sido divertido.
—¿No teníais ni cinco minutos para usarla y volver? ¿En serio?
—Quizá sería conveniente escuchar toda la historia de principio a fin —Shanise echando una cuerda a dos náufragos caídos al mar.
Sin embargo, había algo que le chirriaba. Cierta explicación que le hacía daño en los oídos.
—Perderíais un tiempo muy valioso para rescatarla si dabais la vuelta —repitió para sí. Aquellas habían sido las palabras empleadas por Zetsuo—. Explicadme algo —continuó, y la extraña calma que de pronto le invadió fue más terrorífica que todos los gritos y golpetazos que antes hubiese podido dar—, ¿no fueron con vosotros Kōri y Daruu? ¿O debo sus desapariciones a otra cosa?
»Tu hijo me explicó algo —continuó, mirando a Kiroe. Oh, sí, lo había hecho. Cuando entre los dos habían gestado la operación llamada Matarratas—. La técnica de teletransporte que heredó de ti. Solo necesita dejar una marca de sangre, y puede teletransportarse a ese sitio cuando le dé la gana. —Como, por ejemplo, el puerto de Uzushiogakure no Sato, tal y como le había informado—. Así fue cómo volvió a Amegakure cuando le quitaron los ojos, ¿no?
Verán, voy a explicarles algo que ocurrió entre bambalinas. Yui, colérica, pensaba sobre los motivos que habían provocado que cuatro de sus mejores ninjas desapareciesen sin dar explicaciones. Llegó, inevitablemente —sugerido seguramente por Shanise—, a una explicación muy parecida a la que ahora se le presentaba ante sus ojos.
Pero entonces, recordó la técnica de Daruu, y pensó: ¿por qué coño no la utilizan para volver e informarme? ¿Había algo más que se estaba perdiendo, quizá? Así que entre gritos y enfados, tuvo la brillante idea de hacer buscar aquella condenada marca de sangre para moverla de sitio. ¿A dónde? Al interior de un jodido calabozo. Para que, si regresaban haciendo uso de ella, se encontrasen con la sorpresita.
Empezaba a pensar que había hecho mal en hacer caso a la sosa de Shanise para no dar la orden búsqueda. Hubiese sido divertido.
—¿No teníais ni cinco minutos para usarla y volver? ¿En serio?
—Quizá sería conveniente escuchar toda la historia de principio a fin —Shanise echando una cuerda a dos náufragos caídos al mar.
