29/12/2018, 22:35
—Lo es —coincidió la Arashikage—. Hoy es tu día de suerte, Gobi. Llevarte así a mi kunoichi… —continuó, torciendo la cabeza hacia un lado y enseñando aquellos escalofriantes dientes de sierra. Pero Kokuō no era Ayame. Hacía falta mucho más que una simple humana para causarle temor—. Recuérdalo bien. Cada bocanada de aire que respires; cada puto día que veas el amanecer entre los barrotes; ¡cada puto segundo de tu existencia a partir de ahora! ¡se lo debes a AOTSUKI AYAME! ¡Porque si no fuese porque estás dentro de ella, ahora mismo te reventaría el puto pescuezo y te partiría una a una las patas que me llevas, hijo de puta!
—Parece que olvidáis un pequeño detalle —habló el Gobi, removiéndose entre sus ataduras—. ¡¡¡ES LA SEÑORITA LA QUE SE ENCUENTRA DENTRO DE MÍ AHORA!!! Y, debo decir, no se encuentra demasiado bien después de esa última locura suya.
—¡¿QUÉ?! —bramó Zetsuo, alarmado.
Pero Yui, que se había dado cuenta de la intentona del bijuu por atacarla, volvió a la carga.
—¡¿Qué pasa?! ¿¡Estabas pensando en venir a por mí!? ¡Inténtalo a ver qué pasa, HIJO DE LA GRAN PUTA!
Y entonces la Arashikage tomó el escritorio con una sola mano y un trueno sacudió la estancia cuando la estampó con violencia contra la pared.
El cuerpo del Gobi vibraba con ira primitiva. Tenía los ojos clavados en Yui, inyectados en sangre, sedientos de ella. Volvió a revolverse con violencia. Deseabao abalanzarse sobre la mujer. Deseaba arrancarle la cabeza con sus propias manos. Aplastarla con sus pies. Matarla. Matarla. Matarla...
—Siempre sois muy valientes —gruñó, moviendo los hombros en círculos—. Sí... los humanos siempre sois muy valientes cuando nos tenéis sometidos a vuestra voluntad sin posibilidad de defendernos...
>>¡¡QUITADME ESTAS ESPOSAS Y VEAMOS QUIÉN RIE EL ÚLTIMO, HUMANOS COBARDES!!
—¡Yui-sama, no lo haga! —advirtió Zetsuo.
—Parece que olvidáis un pequeño detalle —habló el Gobi, removiéndose entre sus ataduras—. ¡¡¡ES LA SEÑORITA LA QUE SE ENCUENTRA DENTRO DE MÍ AHORA!!! Y, debo decir, no se encuentra demasiado bien después de esa última locura suya.
—¡¿QUÉ?! —bramó Zetsuo, alarmado.
Pero Yui, que se había dado cuenta de la intentona del bijuu por atacarla, volvió a la carga.
—¡¿Qué pasa?! ¿¡Estabas pensando en venir a por mí!? ¡Inténtalo a ver qué pasa, HIJO DE LA GRAN PUTA!
Y entonces la Arashikage tomó el escritorio con una sola mano y un trueno sacudió la estancia cuando la estampó con violencia contra la pared.
El cuerpo del Gobi vibraba con ira primitiva. Tenía los ojos clavados en Yui, inyectados en sangre, sedientos de ella. Volvió a revolverse con violencia. Deseabao abalanzarse sobre la mujer. Deseaba arrancarle la cabeza con sus propias manos. Aplastarla con sus pies. Matarla. Matarla. Matarla...
—Siempre sois muy valientes —gruñó, moviendo los hombros en círculos—. Sí... los humanos siempre sois muy valientes cuando nos tenéis sometidos a vuestra voluntad sin posibilidad de defendernos...
>>¡¡QUITADME ESTAS ESPOSAS Y VEAMOS QUIÉN RIE EL ÚLTIMO, HUMANOS COBARDES!!
—¡Yui-sama, no lo haga! —advirtió Zetsuo.

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)