30/12/2018, 12:34
(Última modificación: 30/12/2018, 14:40 por Aotsuki Ayame. Editado 1 vez en total.)
—¡Yo ya me he reído la última en dos ocasiones, pedazo de idiota! ¡No, tres, si contamos tu patético intento de huida en el examen Chunin! ¡Tres veces te hicimos morder el polvo, y para una cuarta me basta yo sola! ¡PARA MÍ NO ERES MÁS QUE UN POTRILLO MOLESTO DANDO COCES! —soltó una carcajada, potente y explosiva como un trueno. La Arashikage derrochaba seguridad. La seguridad de quien tiene a un caballo salvaje acorralado y con las bridas ya puestas—. ¿Qué te quite las esposas? ¿¡Qué te quite las esposas!? No —respondió, igual de contundente—. Tu oportunidad de pelear ya pasó. ¡Ahora púdrete entre barrotes, que es lo que te mereces!
—¡¡¡NO!!! —bramó Kokuō, que se había apoyado sobre sus dos pies inmovilizados y se había abalanzado de un salto contra Yui.
Sabía que era una locura. Sabía que sin chakra y sin técnicas no podía hacer nada contra aquella detestable mujer. No...aún con ellas, teniendo el debilucho cuerpo de Ayame no podría llegarle siquiera a la suela del zapato. Pero la desesperación la había consumido. Necesitaba golpearla. Una y otra vez. Y si no podía contar con sus manos y sus pies se valdría de su cabeza, de sus dientes, lo que hiciera falta para hacerle sentir una mínima parte del sufrimiento que estaba recibiendo ella.
Pero apenas llegó a despegar, Kokuō sintió un fuerte tirón y el mundo se volteó ante sus ojos. De un momento a otro volvía a morder el polvo y cayó inmovilizada contra el suelo por un par de brazos férreos que no la dejaron moverse más.
—¡¡¡DÉJEME!!! ¡¡¡SUÉLTEME!!! ¡¡¡NO VOLVERÁN A ENCERRARME!!! ¡¡¡NO VOLVERÁN A ENCERRARME!!!
—¡Zetsuo! ¡Ejecuta tu Genjutsu interrogatorio! ¡Doblega a este jodido animal y empieza por sonsacarle a qué se refería con lo que dijo de Ayame!
—¡No funcionará! —la voz de Zetsuo resonó firme tras la espalda del Gobi, que volvió a revolverse con violencia—. Está demasiado alterada, primero tendré que...
—¡JÁ! ¡Déjese de trucos sucios! No será necesario —reclamó el Gobi, clavando una feroz mirada en Yui—. La señorita gastó todas sus energías intentando revelarse contra mí. Ahora... duerme...
—¡¡¡NO!!! —bramó Kokuō, que se había apoyado sobre sus dos pies inmovilizados y se había abalanzado de un salto contra Yui.
Sabía que era una locura. Sabía que sin chakra y sin técnicas no podía hacer nada contra aquella detestable mujer. No...aún con ellas, teniendo el debilucho cuerpo de Ayame no podría llegarle siquiera a la suela del zapato. Pero la desesperación la había consumido. Necesitaba golpearla. Una y otra vez. Y si no podía contar con sus manos y sus pies se valdría de su cabeza, de sus dientes, lo que hiciera falta para hacerle sentir una mínima parte del sufrimiento que estaba recibiendo ella.
Pero apenas llegó a despegar, Kokuō sintió un fuerte tirón y el mundo se volteó ante sus ojos. De un momento a otro volvía a morder el polvo y cayó inmovilizada contra el suelo por un par de brazos férreos que no la dejaron moverse más.
—¡¡¡DÉJEME!!! ¡¡¡SUÉLTEME!!! ¡¡¡NO VOLVERÁN A ENCERRARME!!! ¡¡¡NO VOLVERÁN A ENCERRARME!!!
—¡Zetsuo! ¡Ejecuta tu Genjutsu interrogatorio! ¡Doblega a este jodido animal y empieza por sonsacarle a qué se refería con lo que dijo de Ayame!
—¡No funcionará! —la voz de Zetsuo resonó firme tras la espalda del Gobi, que volvió a revolverse con violencia—. Está demasiado alterada, primero tendré que...
—¡JÁ! ¡Déjese de trucos sucios! No será necesario —reclamó el Gobi, clavando una feroz mirada en Yui—. La señorita gastó todas sus energías intentando revelarse contra mí. Ahora... duerme...

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)