7/01/2019, 16:10
En cuanto el peliblanco mencionó la palabra "jardín", los movimientos de Ranko se detuvieron en seco. Luego juntó las manos como en plegaria y asintió suavemente, con una sonrisa mucho más que nerviosa en su rostro.
"¡Gracias, gracias! Aunque... no quisiera molestarlo... Estaría bien si fuese yo sola, gracias" pensó, como si el chico pudiese leer su mente. Él, sin embargo, la tomó por los hombros, llevándola con suma cordialidad en la dirección que querían tomar. "¡Noooo! ¡Por favor, no es necesario, señor...! "
—¡Ah! Ehm... No, ehm... Bu-bueno... Por f... Lo s... Gra-gra... ¿cias?
Ranko no sabía ni qué decir ni cómo reaccionar. El joven no estaba haciendo nada malintencionado, al contrario, quería ayudarla a sentirse mejor y más relajada. Solo que no esperaba que alguien fuese tan directo con ella. Sus pies se movieron al ritmo de los empujones del chico. Por alguna razón, sintió que la gente se apartaba con suma facilidad, como si en realidad tuviese presencia.
"Como si entre los dos hiciéramos una persona normal..." pensó graciosamente la kunoichi, aunque no rió, sino que su boca se torció, un poco incómodamente.
No tardaron en llegar a la puerta que llegaba al jardín. Ranko tragó saliva y cerró los ojos, dejándose guiar por el joven. ¿Cuánta gente habría allí? Esperaba que la mayoría se hubiese ido a la biblioteca o algo así. El aire fresco no tendría mucho sentido si la estancia estuviese llena...
"¡Gracias, gracias! Aunque... no quisiera molestarlo... Estaría bien si fuese yo sola, gracias" pensó, como si el chico pudiese leer su mente. Él, sin embargo, la tomó por los hombros, llevándola con suma cordialidad en la dirección que querían tomar. "¡Noooo! ¡Por favor, no es necesario, señor...! "
—¡Ah! Ehm... No, ehm... Bu-bueno... Por f... Lo s... Gra-gra... ¿cias?
Ranko no sabía ni qué decir ni cómo reaccionar. El joven no estaba haciendo nada malintencionado, al contrario, quería ayudarla a sentirse mejor y más relajada. Solo que no esperaba que alguien fuese tan directo con ella. Sus pies se movieron al ritmo de los empujones del chico. Por alguna razón, sintió que la gente se apartaba con suma facilidad, como si en realidad tuviese presencia.
"Como si entre los dos hiciéramos una persona normal..." pensó graciosamente la kunoichi, aunque no rió, sino que su boca se torció, un poco incómodamente.
No tardaron en llegar a la puerta que llegaba al jardín. Ranko tragó saliva y cerró los ojos, dejándose guiar por el joven. ¿Cuánta gente habría allí? Esperaba que la mayoría se hubiese ido a la biblioteca o algo así. El aire fresco no tendría mucho sentido si la estancia estuviese llena...
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