11/01/2019, 19:07
Kazuma parecía ligeramente fascinado por la socialmente torpe Ranko. Ella cerró los ojos, intentando hacer que sus nervios amainasen.
"¿Lo estoy haciendo bien? ¿Es normal que se haga más difícil? ¡No! Si se hace más difícil, debería de intentarlo con más ganas, como dice madre. ¿Por qué es tan fácil pensarlo y tan complicado hacerlo?"
Cuando volvió a abrir los ojos, vio que el peliblanco le ofrecía un papelito. Por unos segundos, la kunoichi no se movió, luego, muy lentamente, tomó el pedazo de folio. Kazuma le sugería escribir en lugar de hablar. Ranko tragó y asintió. Tomó el lápiz con manos ligeramente temblorosas y le dio vuelta al papel para usar el lado en blanco. Respiró profundamente.
"Esto debería ser más fácil, ¿no? Nadie tiene que escuchar mi voz. No puedo tartamudear si escribo. No hay problema. No es un problema que Kazuma y todos los presentes vean mi letra al escribir. No hay problema si escribo algo que de seguro considerarán maleducado. No hay problema si uso el lápiz de una manera incorrecta, o si me apoyo mal en el papel. ¡O si rompo el papelHAYMUCHOSPROBLEMASCONESTO!"
Sin darse cuenta, Ranko había apoyado el lápiz y había comenzado a hacer un punto una y otra vez. No perforó el papel, pero estuvo cerca.
"¡No te dejes vencer! ¡Vamos, Ranko, respira! ¡Res-pi-ra!" se dijo con voz regañona. Escribió algo rápidamente y se lo entregó a Kazuma, apartando la mirada y las manos casi al instante, como si un segundo más de contacto fuesen a prender en llamas el papiro. Su caligrafía no era particularmente hermosa, pero sí bastante legible. Había pensado que tal vez si cambiasen de lugar, podría calmarse un poco más. El papel contenía una disculpa y una pregunta muy formal:
"Lo siento. ¿Podríamos caminar, si no es mucha molestia?"
"¿Lo estoy haciendo bien? ¿Es normal que se haga más difícil? ¡No! Si se hace más difícil, debería de intentarlo con más ganas, como dice madre. ¿Por qué es tan fácil pensarlo y tan complicado hacerlo?"
Cuando volvió a abrir los ojos, vio que el peliblanco le ofrecía un papelito. Por unos segundos, la kunoichi no se movió, luego, muy lentamente, tomó el pedazo de folio. Kazuma le sugería escribir en lugar de hablar. Ranko tragó y asintió. Tomó el lápiz con manos ligeramente temblorosas y le dio vuelta al papel para usar el lado en blanco. Respiró profundamente.
"Esto debería ser más fácil, ¿no? Nadie tiene que escuchar mi voz. No puedo tartamudear si escribo. No hay problema. No es un problema que Kazuma y todos los presentes vean mi letra al escribir. No hay problema si escribo algo que de seguro considerarán maleducado. No hay problema si uso el lápiz de una manera incorrecta, o si me apoyo mal en el papel. ¡O si rompo el papelHAYMUCHOSPROBLEMASCONESTO!"
Sin darse cuenta, Ranko había apoyado el lápiz y había comenzado a hacer un punto una y otra vez. No perforó el papel, pero estuvo cerca.
"¡No te dejes vencer! ¡Vamos, Ranko, respira! ¡Res-pi-ra!" se dijo con voz regañona. Escribió algo rápidamente y se lo entregó a Kazuma, apartando la mirada y las manos casi al instante, como si un segundo más de contacto fuesen a prender en llamas el papiro. Su caligrafía no era particularmente hermosa, pero sí bastante legible. Había pensado que tal vez si cambiasen de lugar, podría calmarse un poco más. El papel contenía una disculpa y una pregunta muy formal:
"Lo siento. ¿Podríamos caminar, si no es mucha molestia?"
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