19/01/2019, 18:49
Uchiha Akame el secuestrador, el General Rata, como Daruu le había llamado. Bien. Él era el que más lo merecía. Según su ninja, era astuto, calculador y parecía tener intenciones que divergían de Hanabi. Datsue era todo un peligro, pero en cierta manera, Yui debía reconocer que tenía huevos –algún día le encantaría tener unas palabras con él respecto a la burla que le hizo, no obstante–, y con todo lo que ahora sabía, parecía moverse por el terreno de la pasión, más que por otros. No podían obviar, sin embargo, que era extremadamente caótico. Y eso lo hacía peligroso.
Por ello...
—Por mi parte, y aunque te agradezca enormemente – de verdad – que accedas a echarme una mano con mi jinchuuriki, he de decir que la reversión del sellado no se hará en Uzushiogakure —exigió Yui—. Puede ser aquí mismo, o en un lugar habilitado y recomendado por el Juuchin. Como quieras. Pero quiero que Uchiha Datsue se mantenga lejos de Ayame. Está claro que hay demasiados problemas pendientes entre ellos. No me fío. —Amekoro Yui se cruzó de brazos, y esta vez dirigió la mirada hacia Kenzou—. Por otra parte, creo que mi homónimo kusajin estará de acuerdo en que el término Paz de Shiona no debería aplicarse a este nuevo Pacto, puesto que se supone que es un acuerdo a tres. Amegakure no será menos, ni Kusagakure tampoco. Hay que ponerle un nombre apropiado.
»No abusaré de tu amabilidad, Hanabi. Sé que no te caigo bien. Adelante, Kenzou, propón algo.
