27/01/2019, 22:24
Daruu se sumió en un largo y tenso silencio. Si uno callaba y prestaba la suficiente atención, casi podría escuchar el engranaje dentro del cerebro de muchacho trabajando a marchas forzadas. Más rápido, cada vez más rápido. Hasta el momento en el que la fricción y el esfuerzo eran demasiado exigentes. Comenzaba a brotar humo. Y entonces...
El muchacho había estampado la cabeza contra los barrotes.
—Qué harto estoy de todo, joder.
Kōri dejó escapar el aire por la nariz.
—Todos estamos cansados de todo esto. Ahora sólo nos queda esperar a que la reunión entre los Kage salga bien... y que saquen a Ayame de entre esas rejas.
Rejas dobles. Unas rejas que encerraban a una bestia de cinco colas, capaz de borrar del mapa una ciudad entera con un solo rugido, y otras rejas que aprisionaban a una muchacha, cuyo único delito había sido querer enviar una postal con intenciones pacíficas, dentro de aquella bestia.
Una gota cayó sobre la punta de la nariz de Kōri, que alzó la mirada de sus ojos de escarcha al cielo. Amenokami reclamaba sus dominios de vuelta, volvía a llover.
¡POOOM!
El muchacho había estampado la cabeza contra los barrotes.
—Qué harto estoy de todo, joder.
Kōri dejó escapar el aire por la nariz.
—Todos estamos cansados de todo esto. Ahora sólo nos queda esperar a que la reunión entre los Kage salga bien... y que saquen a Ayame de entre esas rejas.
Rejas dobles. Unas rejas que encerraban a una bestia de cinco colas, capaz de borrar del mapa una ciudad entera con un solo rugido, y otras rejas que aprisionaban a una muchacha, cuyo único delito había sido querer enviar una postal con intenciones pacíficas, dentro de aquella bestia.
Una gota cayó sobre la punta de la nariz de Kōri, que alzó la mirada de sus ojos de escarcha al cielo. Amenokami reclamaba sus dominios de vuelta, volvía a llover.

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)