30/01/2019, 18:14
— Vaya, eso nos ahorra mucho que contar
Aunque era una obviedad, no dejaba de ser cierto. Aquel conocimiento que me había brindado Moyashi Kenzou todavía seguía poniendome de los nervios. Como dije en el momento de conocer todo aquello...
«Oonindo se va a la puta»
— Quizá es por eso. Por nuestra relación — sugirió Juro —. Claro que podría enviar a cualquier jounin, y probablemente me defendería mejor. No te ofendas. Pero quizá, él crea que será mejor para mí que estes conmigo. No lo sé, ¿menos estrés? ¿Tener una cara amiga? Quizá... eso ayude a evitar que la cosa se descontrole.
» Desconozco mucho sobre cómo funcionan los bijuus. Pero sé que el descontrol emocional es lo que causa que se aprovechen de su portador y salgan. Puede que puedas ayudarme a controlar eso — murmuró, por lo bajo. Luego, miró a Yota —. Yo también ví cómo se descontroló Ayame en el torneo. Sin embargo... también he visto cómo ha quedado Ayame tras lo que le hicieron los generales. Y no sé que es peor, la verdad. Era... una persona totalmente diferente.
— Puede ser que sea eso — me había estirado en la cama que, por cierto, era bastante cómoda a pesar de habernos gastado poco dinero en aquella habitación.
«Pero podría ser un kunai de doble filo. Incluso yo puedo ver los peligros que conllevan que sea precisamente yo quien acompañe a Jurete por Oonindo»
— Bueno, eso yo no lo vi, pero no me hace falta haberlo visto para decir que no era Ayame, sino uno de esos monstruos arrasa mundos — le dije con la mirada perdida en el techo — Por eso apresamos al Nanabi, Jurete. Para que no convirtiese las montañas del Valle de Unraikyo y el País del Rayo en un erial y para que no se cargase Kusagakure en su camino sin rumbo por el mundo. Porque... — tragaba saliva. La realidad era cruda y dura, pero así era — Supongo que ya lo sabes, pero esa cosa que llevas dentro, custodiándola, es un arma de destrucción masiva.
Sí, supongo que era algo de lo que era plenamente consciente. Pero no por ello se convertía en algo sencillo.
— Pero no debes preocuparte, aquí estoy yo para ayudarte a llevar esta carga. Puedes contar con mi katana cuando sea necesario
— ¡Eso es! También con mis quelíceros — dije el animal que hbía saltado de una mesita que había estado usando de mirador hacia el exterior hasta una posición cercana al jounin — Me caes bien, jinchufriki
Aunque era una obviedad, no dejaba de ser cierto. Aquel conocimiento que me había brindado Moyashi Kenzou todavía seguía poniendome de los nervios. Como dije en el momento de conocer todo aquello...
«Oonindo se va a la puta»
— Quizá es por eso. Por nuestra relación — sugirió Juro —. Claro que podría enviar a cualquier jounin, y probablemente me defendería mejor. No te ofendas. Pero quizá, él crea que será mejor para mí que estes conmigo. No lo sé, ¿menos estrés? ¿Tener una cara amiga? Quizá... eso ayude a evitar que la cosa se descontrole.
» Desconozco mucho sobre cómo funcionan los bijuus. Pero sé que el descontrol emocional es lo que causa que se aprovechen de su portador y salgan. Puede que puedas ayudarme a controlar eso — murmuró, por lo bajo. Luego, miró a Yota —. Yo también ví cómo se descontroló Ayame en el torneo. Sin embargo... también he visto cómo ha quedado Ayame tras lo que le hicieron los generales. Y no sé que es peor, la verdad. Era... una persona totalmente diferente.
— Puede ser que sea eso — me había estirado en la cama que, por cierto, era bastante cómoda a pesar de habernos gastado poco dinero en aquella habitación.
«Pero podría ser un kunai de doble filo. Incluso yo puedo ver los peligros que conllevan que sea precisamente yo quien acompañe a Jurete por Oonindo»
— Bueno, eso yo no lo vi, pero no me hace falta haberlo visto para decir que no era Ayame, sino uno de esos monstruos arrasa mundos — le dije con la mirada perdida en el techo — Por eso apresamos al Nanabi, Jurete. Para que no convirtiese las montañas del Valle de Unraikyo y el País del Rayo en un erial y para que no se cargase Kusagakure en su camino sin rumbo por el mundo. Porque... — tragaba saliva. La realidad era cruda y dura, pero así era — Supongo que ya lo sabes, pero esa cosa que llevas dentro, custodiándola, es un arma de destrucción masiva.
Sí, supongo que era algo de lo que era plenamente consciente. Pero no por ello se convertía en algo sencillo.
— Pero no debes preocuparte, aquí estoy yo para ayudarte a llevar esta carga. Puedes contar con mi katana cuando sea necesario
— ¡Eso es! También con mis quelíceros — dije el animal que hbía saltado de una mesita que había estado usando de mirador hacia el exterior hasta una posición cercana al jounin — Me caes bien, jinchufriki
![[Imagen: K1lxG4r.png]](https://i.imgur.com/K1lxG4r.png)
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