12/03/2019, 21:21
Kazuma se mantuvo tras el rastro de aquel misterioso enmascarado, trotando y esquivando a la gente que se movía de forma aleatoria. Tras él se encontraba Ranko, a quien llevaba de la mano con prisa. Ella le hablaba, pero su atención estaba tan centrada en su objetivo que solo podía permitirse el asegurarse de no hacerla tropezar con nadie.
—Lo he perdido de vista, pero estoy seguro que estaba por aquí —aseguro mientras daba algunos pequeños saltos para aumentar su campo visual, consiguiendo apenas alcanzar la altura de Ranko.
De pronto, mientras intentaba encontrar una silueta negra y delgada en un salón oscuro, alguien tropezó con ellos; siendo el golpe lo suficientemente fuerte como para derribar al otro caminante.
—¡Aquí estas! —dijo Kazuma a su presa en cuanto la vio tirada en el suelo.
A un lado del reciente participante yacía la máscara que había estado usando, mientras que este mismo se cubría el rostro con cierto temor, como el de quien va a ser agredido.
—Siento lo abrupto de mi acercamiento —se disculpó, mientras levantaba la máscara; cuyo dueño también ahora se ponía de pie antes que le ofreciesen ayuda—. Ella es Ranko y yo soy Kazuma —se presentó, levantando ambas manos juntas y haciendo un enérgico saludo—. ¿Cómo te llamas?
Pero lejos de mostrarse molesto o dispuesto a conversar, el poeta se limitaba a cubrirse el rostro y a temblar; tratando de articular frágiles palabras con una voz temblorosa:
—Y-Yo… Lo-Lo-Lo si-en-ento, fu-fu-fue mi… cul-pa-pa.
—Lo he perdido de vista, pero estoy seguro que estaba por aquí —aseguro mientras daba algunos pequeños saltos para aumentar su campo visual, consiguiendo apenas alcanzar la altura de Ranko.
De pronto, mientras intentaba encontrar una silueta negra y delgada en un salón oscuro, alguien tropezó con ellos; siendo el golpe lo suficientemente fuerte como para derribar al otro caminante.
—¡Aquí estas! —dijo Kazuma a su presa en cuanto la vio tirada en el suelo.
A un lado del reciente participante yacía la máscara que había estado usando, mientras que este mismo se cubría el rostro con cierto temor, como el de quien va a ser agredido.
—Siento lo abrupto de mi acercamiento —se disculpó, mientras levantaba la máscara; cuyo dueño también ahora se ponía de pie antes que le ofreciesen ayuda—. Ella es Ranko y yo soy Kazuma —se presentó, levantando ambas manos juntas y haciendo un enérgico saludo—. ¿Cómo te llamas?
Pero lejos de mostrarse molesto o dispuesto a conversar, el poeta se limitaba a cubrirse el rostro y a temblar; tratando de articular frágiles palabras con una voz temblorosa:
—Y-Yo… Lo-Lo-Lo si-en-ento, fu-fu-fue mi… cul-pa-pa.
![[Imagen: aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif]](https://i.pinimg.com/originals/aa/b6/87/aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif)
