23/03/2019, 03:05
En cuánto dio con Comadreja, prácticamente le obligó a espabilar y desechar cual fuera su intención de emborracharse hasta mearse los pantalones. Tenía mucho que contar. Y, desde luego, así lo hizo.
Le habló de casi todo, al menos de las cosas importantes. También trató de hacérselo saber a Muñeca, pero la cría no estaba siendo muy colaborativa que digamos en pro del éxito de aquella importante misión. Kaido estaba empezando a sentirse mentalmente fatigado por tener toda la responsabilidad de armar aquél plan él solo, no sólo por el enorme peso que eso suponía, sino también porque se trataba de un rol inusual para él. El gyojin solía ser la contingencia. El puño de hierro que azotara al enemigo. No el estratega, ni el jodido planificador. Ahora tendría que ser todas esas cosas, y eso le comía bastante la cabeza.
—¿Tú que averiguaste?
Le habló de casi todo, al menos de las cosas importantes. También trató de hacérselo saber a Muñeca, pero la cría no estaba siendo muy colaborativa que digamos en pro del éxito de aquella importante misión. Kaido estaba empezando a sentirse mentalmente fatigado por tener toda la responsabilidad de armar aquél plan él solo, no sólo por el enorme peso que eso suponía, sino también porque se trataba de un rol inusual para él. El gyojin solía ser la contingencia. El puño de hierro que azotara al enemigo. No el estratega, ni el jodido planificador. Ahora tendría que ser todas esas cosas, y eso le comía bastante la cabeza.
—¿Tú que averiguaste?
