24/03/2019, 18:00
Daruu rio.
—No, no. Volar no. Pero si confías en mí agárrate y te llevaré —dijo.
— Bueno, cualquier sitio dónde descansar me vendría bien ahora mismo. Si me llevas a algún lugar mejor que este, te lo agradecería mucho.
Daruu asintió, pero antes de partir avisó al kusajin para que acercase los pedazos de sus marionetas y los pusiese junto a ellos. Juro se agarró al brazo de Daruu y el amejin formuló los sellos ya habituales de su técnica de invocación sanguínea. Hubo un destello rojo en el páramo, y al instante siguiente habían desaparecido por completo.
¡FSUSUM!
Flopflop
Los pies de los muchachos aterrizaron suavemente sobre un suelo de madera. ¡Clotroclonk!, los pedazos de madera y metal de las marionetas de Juro cayeron a ambos de sus lados. Estaban en otro lugar: en una habitación con una cama grande. Por la ventana, tapada con cortinas blancas, se entreveía la pared de rocas de un acantilado.
—¡Bueno, ya está! —dijo—. ¡Siéntete como en casa! Ah, y lo siento por romperte las marionetas, tío... igual me he pasado. —Se rascó la coronilla, y, silbando, salió de la habitación.
Si Juro abandonaba la habitación encontraría, en frente, otra puerta cerrada. A la izquierda, un par de floreros blancos y un marco de fotos con una representación fotográfica de lo que parecía ser un Daruu muy joven y quien debía ser su madre, a juzgar por las puntas desordenadas del pelo. A la derecha había una escalera, que bajaba a un piso inferior. Nada más bajar, a mano diestra había un salón con una mesa baja para comer y un sofá de color rojo granate, y a mano izquierda una cocina con una encimera e isla de mármol. Al fondo del salón había una puerta que llevaba al cuarto de baño.
—No, no. Volar no. Pero si confías en mí agárrate y te llevaré —dijo.
— Bueno, cualquier sitio dónde descansar me vendría bien ahora mismo. Si me llevas a algún lugar mejor que este, te lo agradecería mucho.
Daruu asintió, pero antes de partir avisó al kusajin para que acercase los pedazos de sus marionetas y los pusiese junto a ellos. Juro se agarró al brazo de Daruu y el amejin formuló los sellos ya habituales de su técnica de invocación sanguínea. Hubo un destello rojo en el páramo, y al instante siguiente habían desaparecido por completo.
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¡FSUSUM!
Flopflop
Los pies de los muchachos aterrizaron suavemente sobre un suelo de madera. ¡Clotroclonk!, los pedazos de madera y metal de las marionetas de Juro cayeron a ambos de sus lados. Estaban en otro lugar: en una habitación con una cama grande. Por la ventana, tapada con cortinas blancas, se entreveía la pared de rocas de un acantilado.
—¡Bueno, ya está! —dijo—. ¡Siéntete como en casa! Ah, y lo siento por romperte las marionetas, tío... igual me he pasado. —Se rascó la coronilla, y, silbando, salió de la habitación.
Si Juro abandonaba la habitación encontraría, en frente, otra puerta cerrada. A la izquierda, un par de floreros blancos y un marco de fotos con una representación fotográfica de lo que parecía ser un Daruu muy joven y quien debía ser su madre, a juzgar por las puntas desordenadas del pelo. A la derecha había una escalera, que bajaba a un piso inferior. Nada más bajar, a mano diestra había un salón con una mesa baja para comer y un sofá de color rojo granate, y a mano izquierda una cocina con una encimera e isla de mármol. Al fondo del salón había una puerta que llevaba al cuarto de baño.
![[Imagen: K02XwLh.png]](https://i.imgur.com/K02XwLh.png)