26/03/2019, 00:29
—Eso ha sido fantástico, Ranko-san —la elogio, con una voz un tanto animada, pero conservando su expresión serena.
En su mente la cobardía tomaba la forma de una cadena fría y pesada o un manto sucio y asfixiante. Y, aun así, pese a tener imágenes tan fuertes y claras, no se sentía capaz concebir el contenido del sustantivo de una forma tan precisa y cercana como lo había hecho Ranko.
—Yamashita posee la asertividad de una mula y la presencia de un tubérculo, pero jamás ha impedido que algo le impida hacer lo que quiere.
—Eso es muy amable, Hanamura, pero si fuera cierto no hubiese abandonado la academia.
—Pero tu ni siquiera querías ser ninja, eso solo era el deseo de tus padres controladores que ponían expectativas demasiado pesadas sobre tus pequeños hombros.
—…¡¿Cómo sabes eso?! —pregunto con tono de sorpresa y perturbación.
—Este… ¿recuerdas cuando unos brabucones nos encerraron en un casillero durante nuestro primer día? Me gritaste todo eso mientras llorabas durante tu ataque de claustrofobia… Fueron unos tiempos muy locos.
Rukon miro a la kunoichi, buscando alguna reacción ante la revelación de una anécdota tan lejana que creía olvidada y tan vergonzosa que jamás se atrevería hablar de ella. Luego miro a Kazuma, que la contaba tan tranquilamente como si estuviese hablando de lo que había desayunado y no de un evento traumático.
—¡¿Por qué tenías que recordarme eso?! Y frente a una señorita, ¿es que no tienes sentido de la delicadeza? —reclamo, mostrándose agitado y a la vez tembloroso.
En su mente la cobardía tomaba la forma de una cadena fría y pesada o un manto sucio y asfixiante. Y, aun así, pese a tener imágenes tan fuertes y claras, no se sentía capaz concebir el contenido del sustantivo de una forma tan precisa y cercana como lo había hecho Ranko.
—Yamashita posee la asertividad de una mula y la presencia de un tubérculo, pero jamás ha impedido que algo le impida hacer lo que quiere.
—Eso es muy amable, Hanamura, pero si fuera cierto no hubiese abandonado la academia.
—Pero tu ni siquiera querías ser ninja, eso solo era el deseo de tus padres controladores que ponían expectativas demasiado pesadas sobre tus pequeños hombros.
—…¡¿Cómo sabes eso?! —pregunto con tono de sorpresa y perturbación.
—Este… ¿recuerdas cuando unos brabucones nos encerraron en un casillero durante nuestro primer día? Me gritaste todo eso mientras llorabas durante tu ataque de claustrofobia… Fueron unos tiempos muy locos.
Rukon miro a la kunoichi, buscando alguna reacción ante la revelación de una anécdota tan lejana que creía olvidada y tan vergonzosa que jamás se atrevería hablar de ella. Luego miro a Kazuma, que la contaba tan tranquilamente como si estuviese hablando de lo que había desayunado y no de un evento traumático.
—¡¿Por qué tenías que recordarme eso?! Y frente a una señorita, ¿es que no tienes sentido de la delicadeza? —reclamo, mostrándose agitado y a la vez tembloroso.
![[Imagen: aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif]](https://i.pinimg.com/originals/aa/b6/87/aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif)
