Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#42
Para su completa estupefacción, no parecía que a la madre de Daruu le importara la lluvia como lo hacía Zetsuo. De hecho, según las palabras de Daruu, iban sin paraguas siempre que podían.

—Vaya... Y a mí me cae una buena regañina cada vez que se me olvida el paraguas en casa... —balbuceó, nerviosa. Ahora que no se le había, ¿cómo le explicaría a su padre por qué llegaba empapada?

Pero Daruu tenía una nueva solución a su dilema, y a Ayame se le encendieron los ojos. ¡La calefacción de la pastelería! ¿Cómo no se le había ocurrido antes? Con suerte podría terminar de secarse antes de volver a casa, y Zetsuo ni siquiera lo notaría.

—¡Sí! —sonrió abiertamente, liberada de aquel angustioso peso que se había instalado en su pecho hacía apenas unos momentos.

Ayame siguió a Daruu con pasos ágiles hacia el interior del ascensor. El trayecto sería corto, pero desde que se cerraron las puertas hasta que volvieron a abrirse, Ayame se sumió en un tenso silencio que no sabía cómo romper el hielo. Le daba vueltas, una y otra vez, pero no se le ocurría ningún tema lo suficientemente inteligente como para entablar una conversación. Y en un gesto casi igual de ridículo , Ayame abrió el paraguas cuando salieron al exterior de la torre y lo colocó por encima de sus cabezas. Como si así fueran a secarse más rápido. Sin embargo era buenamente consciente de su propia ridiculez, así lo reflejaba el turbio brillo de sus ojos avergonzados, y se sentía como si hubiese salido a la calle después de ducharse envuelta con toallas.

Sólo esperaba que fuera verdad que a su madre no le importara que llegaran ambos empapados.

—Bueno... ¿a qué conclusión has llegado al final? ¿Estamos a la altura de nuestros padres? —sonrió, nerviosa.
[Imagen: kQqd7V9.png]
Sprite por Karvistico.


—Habitación de Ayame: Link

No respondo dudas por MP.


Mensajes en este tema
La nueva vida que empieza - por Amedama Daruu - 18/08/2015, 11:29
RE: La nueva vida que empieza - por Aotsuki Ayame - 28/10/2015, 11:37


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