7/04/2019, 21:17
Pasaron los minutos en aquel oscuro callejón. Cinco, diez, quince... quizás llegó la media hora. Y entonces volvieron a escucharse pasos en aquel suelo adoquinado, maloliente y absolutamente antihigiénico. Eran pasos pequeños y ágiles como los de un cervatillo, inquietos y al mismo tiempo cautos. La figura se acercó al indigente, que se había encogido entre sus cartones y se había tapado parcialmente por aquella vieja manta y terminó por detenerse a unos pocos metros por delante de él. Llevaba una bolsa, y el olor de la comida recién hecha se abrió paso entre la podredumbre como el aroma una flor en mitad de una pradera devastada por el fuego.
—No sabía qué te podía gustar, así que te he traído una hamburguesa, unas patatas fritas y una Amecola. Ah, también hay una botella grande con agua —dijo Ayame, dejando la bolsa sobre los cartones. Se negaba a dejarla en un suelo tan sucio como aquel. La muchacha se encogió de hombros, con las mejillas encendidas—. A mí no me gusta la Amecola, pero parece ser muy popular, así que supuse que a lo mejor a ti sí... Bueno, eso.
Volvió a darse la vuelta, con las manos en los bolsillos, pero apenas había dado dos pasos cuando volvió a detenerse, con la cabeza gacha.
—Siento mucho la patada de antes... No sé en qué estaba pensando...
—No sabía qué te podía gustar, así que te he traído una hamburguesa, unas patatas fritas y una Amecola. Ah, también hay una botella grande con agua —dijo Ayame, dejando la bolsa sobre los cartones. Se negaba a dejarla en un suelo tan sucio como aquel. La muchacha se encogió de hombros, con las mejillas encendidas—. A mí no me gusta la Amecola, pero parece ser muy popular, así que supuse que a lo mejor a ti sí... Bueno, eso.
Volvió a darse la vuelta, con las manos en los bolsillos, pero apenas había dado dos pasos cuando volvió a detenerse, con la cabeza gacha.
—Siento mucho la patada de antes... No sé en qué estaba pensando...

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)