Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#80
Ranko dio un pequeño salto al ver a Kazuma transformarse. El Henge no jutsu era, por supuesto, familiar para Ranko. Lo que le sorprendió fue la indumentaria con la que apareció: una especie de carnicero salido de una historia de terror. La chica tragó saliva al verlo.

S-s-se ve… —Pero Ranko no logró formular descripción alguna. Tal vez esa era una respuesta válida, la reacción que el peliblanco podría estar buscando. El chico se fue a hacer fila a una mesa, mientras Ranko susurraba —. A… ¡Ánimos!

”Qué pésima porrista eres, Ranko…”

Procedió a buscar un asiento para lograr escuchar a Kazuma con suma atención. Al encontrarlo, lo vio dar un paso adelante y presentarse de la manera más simple posible, junto con el nombre de su poesía.

”¿Del carnicero? Qué nombre tan curioso…”

Lo que siguió, dejó a Ranko con ojos como platos. No le dio tiempo de analizar lo que el chico decía, o su significado. Quedó un poco pasmada por lo que dijo en sí. Cosas sobre carne, huesos, hienas, venas y tendones. No ayudaba (¿o ayudaba mucho?) el que los movimientos de Kazuma eran tan tétricos y lentos, tan llenos de suspenso como su poesía.

Al terminar, hubo un momento de silencio.

No sabía cómo responderían los jueces, o el resto de los presentes, pero Ranko aplaudió lentamente, casi en automático, anonadada por la interpretación del genin peliblanco. No era que no le hubiese gustado. Estaba segura que, de haber sabido, o de haber estudiado también ella aquel texto, habría captado mejor, y habría sido capaz de apreciarlo adecuadamente. Pero por el momento solo estaba… sorprendida.

”Qué poesía tan… visceral.”
Pensamientos (Plum) Diálogos (PaleVioletRed)


  • Ranko


  • Meme

  • Suzume

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Mensajes en este tema
RE: Los poetas ocultos entre la hierba - por Sagiso Ranko - 19/04/2019, 16:56


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