3/05/2019, 17:01
(Última modificación: 3/05/2019, 17:03 por King Roga. Editado 1 vez en total.)
Datsue hizo justo lo que Shunsuke quería evitar: tumbar todo abajo. Que Rōga destruyese el clon le pareció totalmente innecesario al tuerto, porque de una u potra forma no iba a ponerle la mano encima a la caja. Pero para el Yotsuki no lo fue, porque al fin se quedó a gusto.
Sonrió, pero no tuvo mucho tiempo para festejar debido a que cuando la ola terminó de caer al suelo hizo más que dejar un agujero. "Ohnonono" Las losas iniciales ya habían sido destrozadas por el estallido, que sumado a un súbito enfriamiento causó una extrema fragilidad en la de por sí delicada roca subyacente, resquebrajándose con mayor facilidad que un castillo de naipes. Se hundió, sí. La caja también. Y con ellos los cimientos de las paredes de la habitación que ahora también estaban colapsando.
—¿¡Pero que haces!?— Usó un hilo para agarrar de la cintura al muchachito y lo jaló a toda velocidad mientras se introducía en el estrecho pasillo.
—¡Eso debería preguntarte yo a ti!— Le gritó al sentirse atrapado de nuevo.
Y sin embargo, dejó de alegar en cuanto vio desde el corredor cómo toda la estancia se derrumbaba, dejando que una polvareda inundase el pasillo, cómo si el olor del alquitrán no fuese suficiente. "Primero intenta partirnos en dos y ahora me salva, este sujeto es indescifrable." La cabeza le daba vueltas, ¿o es que estaba de cabeza? Estaba mareado, demasiado. El dolor en las sienes era demasiado punzante y sentía naúseas. Cómo si tras esa última batalla hubiese perdido toda la energía y entusiasmos necesario para mantenerse en pie de guerra. Todo el dolor pareció intensificarse, mientras su vista se nublaba.
—¡Niño no te vayas a-!
No escuchó lo último, ya estaba inconsciente.
La lluvia intensa había cesado casi en su totalidad, quedando ahora sólo una tenue llovizna y rayos de sol que se colaban desde los parches rotos entre las nubes grises.
Luego de un breve descanso y salir de la zona de los riachuelos, el Uchiha estaba más que encaminado para ganar la carrera. Cabe destacar que muchos ni siquiera lograron llegar a la segunda zona, puesto que pocos estaban realmente dispuestos a soportar la inclemencia del clima cada diez años. Podía dar casi por sentada su victoria, bajo la condición de que su competidor directo más peligroso no iba a poder alcanzarle.
Un buen jinete, sabe sacar el mejor provecho de cualquier animal con técnica. Un buen animal es capaz de salir adelante por su cuenta en base a su propia experiencia e instinto.
Un buen jinete con un buen caballo, obran milagros.
Bandō no era un jinete apto, en el sentido de que su talle era demasiado grande y pesado para un yóquey ideal, pero al menos tenía la experiencia y el conocimiento. Detalles aprendidos y trucos que parecían magia. Aún quedándose atrás por la lluvia en los ríos, una vez estos bajasen su caudal sabía por donde atajar en la zona árida, sin tener que dar el gran rodeo que Datsue tuvo que tomar para llegar al puente.
Si en algún momento el Uchiha volteaba atrás, vería un punto allá, lejano, distante. Un punto, que haciendo memoria, sabría que ya no quedaba nadie más en la carrera que el Roger. Setecientos metros era una distancia demencial, pero el simple hecho de que fuese un punto en el horizonte, debería darle motivos de preocupación.
Sonrió, pero no tuvo mucho tiempo para festejar debido a que cuando la ola terminó de caer al suelo hizo más que dejar un agujero. "Ohnonono" Las losas iniciales ya habían sido destrozadas por el estallido, que sumado a un súbito enfriamiento causó una extrema fragilidad en la de por sí delicada roca subyacente, resquebrajándose con mayor facilidad que un castillo de naipes. Se hundió, sí. La caja también. Y con ellos los cimientos de las paredes de la habitación que ahora también estaban colapsando.
—¿¡Pero que haces!?— Usó un hilo para agarrar de la cintura al muchachito y lo jaló a toda velocidad mientras se introducía en el estrecho pasillo.
—¡Eso debería preguntarte yo a ti!— Le gritó al sentirse atrapado de nuevo.
Y sin embargo, dejó de alegar en cuanto vio desde el corredor cómo toda la estancia se derrumbaba, dejando que una polvareda inundase el pasillo, cómo si el olor del alquitrán no fuese suficiente. "Primero intenta partirnos en dos y ahora me salva, este sujeto es indescifrable." La cabeza le daba vueltas, ¿o es que estaba de cabeza? Estaba mareado, demasiado. El dolor en las sienes era demasiado punzante y sentía naúseas. Cómo si tras esa última batalla hubiese perdido toda la energía y entusiasmos necesario para mantenerse en pie de guerra. Todo el dolor pareció intensificarse, mientras su vista se nublaba.
—¡Niño no te vayas a-!
No escuchó lo último, ya estaba inconsciente.
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La lluvia intensa había cesado casi en su totalidad, quedando ahora sólo una tenue llovizna y rayos de sol que se colaban desde los parches rotos entre las nubes grises.
Luego de un breve descanso y salir de la zona de los riachuelos, el Uchiha estaba más que encaminado para ganar la carrera. Cabe destacar que muchos ni siquiera lograron llegar a la segunda zona, puesto que pocos estaban realmente dispuestos a soportar la inclemencia del clima cada diez años. Podía dar casi por sentada su victoria, bajo la condición de que su competidor directo más peligroso no iba a poder alcanzarle.
¿Oh si?
Un buen jinete, sabe sacar el mejor provecho de cualquier animal con técnica. Un buen animal es capaz de salir adelante por su cuenta en base a su propia experiencia e instinto.
Un buen jinete con un buen caballo, obran milagros.
Bandō no era un jinete apto, en el sentido de que su talle era demasiado grande y pesado para un yóquey ideal, pero al menos tenía la experiencia y el conocimiento. Detalles aprendidos y trucos que parecían magia. Aún quedándose atrás por la lluvia en los ríos, una vez estos bajasen su caudal sabía por donde atajar en la zona árida, sin tener que dar el gran rodeo que Datsue tuvo que tomar para llegar al puente.
Si en algún momento el Uchiha volteaba atrás, vería un punto allá, lejano, distante. Un punto, que haciendo memoria, sabría que ya no quedaba nadie más en la carrera que el Roger. Setecientos metros era una distancia demencial, pero el simple hecho de que fuese un punto en el horizonte, debería darle motivos de preocupación.
![[Imagen: 7FT8VMk.gif]](https://i.imgur.com/7FT8VMk.gif)
