9/05/2019, 15:47
(Última modificación: 9/05/2019, 17:21 por King Roga. Editado 2 veces en total.)
Datsue encontraría al doctor con un atuendo diferente, esta vez con gorro, mascarilla, guantes y una camisa y pantalones celestes de color liso, además de unos zapatos blancos. Estaba preparando una jeringa en una mesa, además de dos frascos de líquido transparente. Y no era el único que estaba en la habitación, pues sentado en una banca cercana se hallaba Utage, comiéndose las uñas con tanta vehemencia que parecía que en algún momento iba a llegar a arrancarse las falanges de los dedos de tanto morder.
—¡Oh!— El doctor se quitó la mascarilla y se ajustó los lentes. —Gracias Datsue-kun. Realmente no me encuentro del todo bien, pero no tengo tiempo para descansar cómo podrás ver— Volteó la vista hasta la mesa. —En realidad me agarras justo en un momento complicado. Ella sigue inconsciente y se fracturó la tibia. Necesito hacerle una cirugía en el tobillo para remover los fragmentos de hueso roto y colocarle unos tornillos, quién sabe si incluso necesitará una placa— Observó a Utage.
El muchacho sólo le devolvió una mirada de preocupación.
»No puedo fiarme, por lo que debo sedarla por precaución. Como comprenderás, debo seguir trabajando con Homura, discúlpame.
—¡Eres tú!— En ese instante se sintió inquirido, amenazado. Y se puso nervioso. Cómo si se arrepintiese de todo lo malo que había hecho antes. Se rascó la nuca y alzó ambas manos en gesto conciliador, agitándolas. —¡Juro que no quería lastimarlo!— Se llevó la mano diestra al pecho. —No tanto, quiero decir— Río con ansiedad.
Y sin embargo, gracias a su Sharingan no sólo notaría que las reservas de chakra de Shunsuke también estaban bajas, sino que seguía siendo tan honesto y sincero como siempre. Quizás se cuestionara que fuese el mejor mentiroso del mundo, cuando en la práctica era totalmente lo opuesto.
El ave que revoloteaba en el aire bajó de inmediato, posándose sobre la cabeza del tuerto.
—¡Ah tú de nuevo! ¡Kua!— Le señaló con la punta del ala. —Me atacaste sin motivo alguno y no me dejaste tomar las flores, ¡desgraciado!— El ave lucia sumamente ofendida.
Datsue no era el único que había tirado de Sunshin para acortar camino, puesto que sin su montura voladora el tuerto tenía que apechugar de alguna forma. De hecho, como el Uchiha estaba siguiendo el rastro de Galante, no hacía falta ser un genio para darse cuenta de que estaban bastante lejos del camino correcto para llegar al pueblo. Emplear la yegua de Homura era lo poco a lo que podía recurrir, pero su sentido de la orientación era tan malo, que como le gustaba decir al chuunin, estaba más perdido que un kusareño en combate.
—¡Te pasaste allá en el templo! Lo tumbaste todo abajo, que ahora no hay quién escarbe para desenterrar a Báihū Zhāo— Suspiró llanamente. —¿Cómo se te ocurre tirar un Baku Suishōha en un suelo de hulla?— Parpadeó.
—¡Oh!— El doctor se quitó la mascarilla y se ajustó los lentes. —Gracias Datsue-kun. Realmente no me encuentro del todo bien, pero no tengo tiempo para descansar cómo podrás ver— Volteó la vista hasta la mesa. —En realidad me agarras justo en un momento complicado. Ella sigue inconsciente y se fracturó la tibia. Necesito hacerle una cirugía en el tobillo para remover los fragmentos de hueso roto y colocarle unos tornillos, quién sabe si incluso necesitará una placa— Observó a Utage.
El muchacho sólo le devolvió una mirada de preocupación.
»No puedo fiarme, por lo que debo sedarla por precaución. Como comprenderás, debo seguir trabajando con Homura, discúlpame.
***
—¡Eres tú!— En ese instante se sintió inquirido, amenazado. Y se puso nervioso. Cómo si se arrepintiese de todo lo malo que había hecho antes. Se rascó la nuca y alzó ambas manos en gesto conciliador, agitándolas. —¡Juro que no quería lastimarlo!— Se llevó la mano diestra al pecho. —No tanto, quiero decir— Río con ansiedad.
Y sin embargo, gracias a su Sharingan no sólo notaría que las reservas de chakra de Shunsuke también estaban bajas, sino que seguía siendo tan honesto y sincero como siempre. Quizás se cuestionara que fuese el mejor mentiroso del mundo, cuando en la práctica era totalmente lo opuesto.
El ave que revoloteaba en el aire bajó de inmediato, posándose sobre la cabeza del tuerto.
—¡Ah tú de nuevo! ¡Kua!— Le señaló con la punta del ala. —Me atacaste sin motivo alguno y no me dejaste tomar las flores, ¡desgraciado!— El ave lucia sumamente ofendida.
Datsue no era el único que había tirado de Sunshin para acortar camino, puesto que sin su montura voladora el tuerto tenía que apechugar de alguna forma. De hecho, como el Uchiha estaba siguiendo el rastro de Galante, no hacía falta ser un genio para darse cuenta de que estaban bastante lejos del camino correcto para llegar al pueblo. Emplear la yegua de Homura era lo poco a lo que podía recurrir, pero su sentido de la orientación era tan malo, que como le gustaba decir al chuunin, estaba más perdido que un kusareño en combate.
—¡Te pasaste allá en el templo! Lo tumbaste todo abajo, que ahora no hay quién escarbe para desenterrar a Báihū Zhāo— Suspiró llanamente. —¿Cómo se te ocurre tirar un Baku Suishōha en un suelo de hulla?— Parpadeó.
![[Imagen: 7FT8VMk.gif]](https://i.imgur.com/7FT8VMk.gif)
