14/05/2019, 23:00
Los minutos pasaban paulatinamente, sin prisa pero sin pausa, y nadie más que la lluvia acompañó a la kunoichi en su soledad.
«Yo no me he equivocado de sitio...» Pensó, torciendo ligeramente el gesto. «¿Se habrá dormido? Puede que le haya pasado algo por el camino... »
Ayame hundió los hombros y ladeó ligeramente la cabeza. Se paseó arriba y abajo, de forma completamente azarosa. Y a cada minuto que seguía pasando sin que Samidare apareciera, ella se ponía más y más nerviosa. ¿Qué debía hacer? ¿Y si de verdad no aparecía? ¿Debería hacer la misión ella sola? ¿O quizás debería hablar con el encargado de las misiones? ¡Maldita sea! ¡Tomar la iniciativa no era su fuerte!
Fue en una de esas vueltas cuando lo vio. Bajo uno de los tejadillos del Torreón de la Academia, una figura menuda de cabellos rubios dormía plácidamente. O al menos, eso debía estar haciendo, a juzgar por la inmovilidad de su cuerpo y su plácida respiración. No podría haberlo sabido por sus ojos, ya que estos estaban cubiertos por un extraño antifaz rojo que, irónicamente, tenía dos ojos pintados en ellos.
—Esto... ¿Hola? ¿Eres Senju Samidare? —le preguntó tras varios segundos de incertidumbre, con cierta timidez.
«Yo no me he equivocado de sitio...» Pensó, torciendo ligeramente el gesto. «¿Se habrá dormido? Puede que le haya pasado algo por el camino... »
Ayame hundió los hombros y ladeó ligeramente la cabeza. Se paseó arriba y abajo, de forma completamente azarosa. Y a cada minuto que seguía pasando sin que Samidare apareciera, ella se ponía más y más nerviosa. ¿Qué debía hacer? ¿Y si de verdad no aparecía? ¿Debería hacer la misión ella sola? ¿O quizás debería hablar con el encargado de las misiones? ¡Maldita sea! ¡Tomar la iniciativa no era su fuerte!
Fue en una de esas vueltas cuando lo vio. Bajo uno de los tejadillos del Torreón de la Academia, una figura menuda de cabellos rubios dormía plácidamente. O al menos, eso debía estar haciendo, a juzgar por la inmovilidad de su cuerpo y su plácida respiración. No podría haberlo sabido por sus ojos, ya que estos estaban cubiertos por un extraño antifaz rojo que, irónicamente, tenía dos ojos pintados en ellos.
—Esto... ¿Hola? ¿Eres Senju Samidare? —le preguntó tras varios segundos de incertidumbre, con cierta timidez.

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)